Extraditan al 'Monstruo de Latinoamérica' para enfrentar cargos por abusos sexuales a menores en Colombia
Una ola de indignación se desató en Cali a comienzos de este mes tras conocerse la extradición de Peter Francis Kennedy, apodado el 'Monstruo de Latinoamérica', señalado de cometer abusos sexuales contra múltiples menores de edad en diversos países. Este sujeto, cuya captura internacional se logró tras años de evasión, ahora deberá responder ante la justicia colombiana por graves delitos sexuales.
La red de explotación sexual en Cali
La Fiscalía General de la Nación imputa a Kennedy como el presunto cabecilla de una red de explotación sexual de menores que habría operado activamente durante el año 2022 en la ciudad de Cali. Las investigaciones revelaron que el acusado habría arrendado varios apartamentos en un mismo edificio ubicado sobre la Avenida de las Américas, en la capital del Valle del Cauca.
En estos inmuebles, según las autoridades, fueron llevados numerosos niños, niñas y adolescentes quienes fueron sometidos a todo tipo de vejámenes y abusos. La sofisticación de la operación criminal incluía la utilización de múltiples propiedades para dificultar el rastreo por parte de las fuerzas del orden.
Detalles aberrantes del expediente
La revista Semana publicó recientemente nuevos y escalofriantes detalles del expediente construido por investigadores contra Peter Francis Kennedy. Entre los hallazgos más impactantes se encuentra que el acusado habría ofrecido 100.000 pesos a sus víctimas a través de la red social Facebook, utilizando esta plataforma digital para reclutar y engañar a menores vulnerables.
Además, el depredador sexual habría ofrecido hasta 50.000 pesos adicionales a aquellas víctimas que lo ayudaran a contactar a otros menores, creando así un sistema perverso de captación en cadena que ampliaba su red de explotación.
Pero quizás el aspecto más aberrante del caso, según documentos judiciales, es que Kennedy no solo habría abusado sexualmente de menores de edad, sino que también habría involucrado animales en sus crímenes. El expediente señala textualmente:
"La conducta punible presenta componentes de parafilia (zoofilia) instrumentalizada como mecanismo de degradación y anulación de la voluntad. El indiciado integraba a un canino en la escena del crimen, forzando la interacción de las víctimas con el animal mediante conductas de penetración y otros vejámenes".
Modus operandi internacional del depredador
Las investigaciones revelaron que Peter Francis Kennedy no limitó sus actividades criminales a Colombia, sino que operó en múltiples países incluyendo Argentina, España, República Dominicana, Francia y Ecuador. Su sofisticado método para evadir la justicia incluía una estrategia migratoria especialmente diseñada para confundir a las autoridades.
Según la Unidad Administrativa Especial de Migración Colombia, Kennedy realizaba el visado y sellado de sus pasaportes de manera paralela y selectiva, con el objetivo específico de proyectar itinerarios de viaje diferenciados para cada uno de sus documentos de identidad. Esta táctica le permitía dificultar la consolidación de un perfil migratorio uniforme y evadir las alertas tempranas o seguimientos por patrones de permanencia en los diferentes Estados.
Captura internacional y extradición
Aunque durante varios años logró escapar de las autoridades internacionales, en 2024 se emitió finalmente una circular roja de Interpol en su contra. En octubre de ese mismo año fue aprehendido, y la semana pasada se concretó su extradición con rumbo a territorio colombiano.
La Fiscalía General de la Nación imputó formalmente a Francis Kennedy por los delitos de:
- Demanda de explotación sexual
- Acceso carnal abusivo con menor de 14 años
- Utilización de menores de edad para la comisión de delitos
En un comunicado de prensa publicado la semana pasada, la entidad judicial advirtió que "se le impuso medida de aseguramiento privativa de la libertad en centro carcelario, la cual empezó a cumplir tras recibir aval judicial su captura en Colombia". El caso representa un hito en la lucha contra las redes internacionales de explotación sexual infantil y destaca la importancia de la cooperación judicial entre países para perseguir este tipo de crímenes transnacionales.
