El poder oculto de GAESA: El consorcio militar que domina la economía cubana
GAESA: El consorcio militar que controla la economía cubana

El imperio económico militar que domina Cuba desde las sombras

En la izquierda colombiana existe una arraigada tradición de apoyo acrítico al castrismo, que se consolidó durante el Gobierno del Cambio y se intensificó tras la intervención del senador estadounidense Marco Rubio en los asuntos de la isla. El reciente bloqueo petrolero contra Venezuela y el encarcelamiento de Nicolás Maduro han renovado el interés por el régimen cubano, aunque persiste la tendencia de culpar exclusivamente al embargo norteamericano por la situación crítica, silenciando la responsabilidad interna de un sistema profundamente corrupto.

El nacimiento de un monstruo económico-militar

En 1989, durante la profunda crisis que siguió a la caída de la Unión Soviética, las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas crearon el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) con un objetivo claro: generar ingresos propios sin depender del presupuesto estatal. Lo que comenzó como una medida de supervivencia se transformó en un poderoso consorcio económico-militar que hoy controla múltiples sectores estratégicos.

Este verdadero "Cartel del Sol" militar maneja no solo el turismo, sino también el comercio minorista en divisas, las remesas, servicios financieros, puertos, logística, aduanas, banca, finanzas internacionales, construcción, transporte y comercio exterior. Según Cibercuba, actualmente GAESA controla casi el 90% del comercio minorista en Cuba y contribuye entre el 30% y el 40% de la economía nacional.

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Un gobierno paralelo sin transparencia

"Es un gobierno paralelo que no rinde cuentas ni responde ante la Asamblea Nacional ni ante el órgano auditor", explica un economista cubano profesor de la Universidad Javeriana en Cali. Este experto, quien trabajó como analista del Banco Central de Cuba, revela que los responsables de formular políticas monetarias "no tenían acceso a los documentos financieros de GAESA", evidenciando la opacidad absoluta del conglomerado.

Con una caja equivalente a las reservas internacionales de muchos países, los militares-emprendedores asumieron funciones de banco central para manejar divisas, pero no con fines macroeconómicos nacionales, sino para beneficio privado. El Miami Herald reveló que en 2024 el conglomerado poseía activos por 18 mil millones de dólares, una fortuna que contrasta dramáticamente con la pobreza generalizada en la isla.

La red offshore y el esquema esclavista

Para eludir el embargo estadounidense, GAESA desarrolló años antes una opaca red de empresas offshore. En 1984, en Liechtenstein, se constituyó ACEMEX, una "red de empresas ficticias ocultas y jurisdicciones secretas" manejada por Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, yerno de Raúl Castro y posterior director de GAESA.

Esta estructura permitió a los militares cubanos "ampliar el control sobre la actividad económica y concentrar en pocas manos el transporte marítimo y la logística mundial de Cuba". Una de las prácticas más perversas ha sido facturar en divisas fuertes mientras paga a marineros cubanos en pesos nacionales, apropiándose de la "plusvalía cambiaria" en un esquema que investigadores califican de esclavista moderno.

El saqueo sistemático de recursos nacionales

El Observatorio Cubano del Conflicto documenta cómo GAESA se apropió de parte de los ingresos provenientes de la reexportación de petróleo subsidiado de Venezuela y México, aunque advierte que "no hay forma de documentarlo completamente por el secretismo y opacidad del castrismo".

El pillaje no se limitó al sector energético. Otro observatorio documentó que "GAESA se apropió arbitrariamente de no menos de 69.8 mil millones de dólares en poco más de una década", correspondientes a los salarios médicos de las brigadas internacionales. Además, "privó a la nación del derecho a una seguridad sanitaria de calidad", contribuyendo al colapso del sistema de salud cubano.

El colapso sanitario y las prioridades distorsionadas

Entre 2007 y 2018, el número de hospitales en Cuba disminuyó en un 32%, y los hospitales rurales prácticamente desaparecieron. En 2022, cerca del 50% de los ciudadanos encuestados consideraba "muy difícil conseguir medicinas", y la escasez se extendía a insumos hospitalarios y de laboratorio.

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Esta crisis sanitaria tiene causas fundamentalmente internas, relacionadas con el giro radical en las prioridades de inversión hacia sectores que generaran divisas. La construcción de instalaciones turísticas llegó a absorber casi el 50% de la inversión total en 2020, mientras se descuidaban servicios básicos para la población.

La paradoja de la transparencia forzada

Irónicamente, la misma crisis económica ha favorecido cierta transparencia. Martí Noticias, medio de la oposición cubana en Miami, señala que "la gente indignada con el régimen dentro del mismo régimen" envía documentos antes secretos que revelan la magnitud de la corrupción.

Un investigador exiliado resume la situación: "esa casta que ha usurpado el gobierno se beneficia de la miseria, se ha robado la soberanía de este país". La revelación más escandalosa es que GAESA, pese a su dominio económico, no paga impuestos al estado cubano.

La reacción en Colombia y las implicaciones regionales

En Colombia genera curiosidad observar cómo la élite intelectual y política admiradora del castrismo, siempre vigilante de la soberanía nacional, reacciona ante esta insólita soberanía militar que ha secuestrado la economía cubana. El caso de GAESA representa un desafío para quienes idealizan el modelo cubano sin reconocer sus profundas contradicciones internas.

El sueño de una justicia penal que someta a los represores militares con grilletes parece distante, pero la creciente evidencia sobre GAESA está cambiando la percepción sobre las verdaderas causas de la crisis cubana, demostrando que los problemas son fundamentalmente internos y estructurales, no meramente consecuencia del embargo estadounidense.