La desaparición de Mireyda Ordóñez Ortiz, de 35 años, y su hijo Camilo Alejandro Meneses Ordóñez, de 11, culminó en una tragedia en el municipio de Florida, Valle del Cauca. Tras 25 días de búsqueda, las autoridades confirmaron el hallazgo de los cuerpos de ambos, enterrados en el patio de su propia vivienda, ubicada en el corregimiento San Antonio de los Caballeros.
La mujer y el menor habían sido reportados como desaparecidos desde el 19 de abril, lo que generó una profunda preocupación entre familiares, amigos y habitantes de la zona. Durante semanas, se realizaron jornadas de búsqueda, marchas y manifestaciones públicas para exigir respuestas sobre su paradero.
El hallazgo de los cuerpos causó conmoción en la comunidad, que mantenía la esperanza de encontrarlos con vida. Según las primeras hipótesis de las autoridades, el principal sospechoso del doble crimen es Marco Antonio Ramírez Alzate, de 26 años, expareja sentimental de Mireyda y padrastro del niño. De acuerdo con información preliminar, el hombre se habría quitado la vida la semana pasada en el municipio de Santander de Quilichao.
Los investigadores buscan establecer si el presunto responsable asesinó a la mujer y al menor tras la ruptura de la relación sentimental que mantenía con Mireyda Ordóñez. Unidades de criminalística adelantan labores forenses y de recolección de pruebas para esclarecer las circunstancias exactas del crimen y determinar cómo ocurrieron los hechos.
El caso ha generado rechazo e indignación en el suroriente del Valle del Cauca, mientras familiares y habitantes del sector exigen justicia por la muerte de Mireyda y Camilo Alejandro. Las autoridades continúan investigando para dar con todos los detalles de este trágico suceso.



