La imagen del hipopótamo como un ser torpe que solo flota en el agua es un error común que puede costar caro. Estos gigantes, que han colonizado diversas zonas del Magdalena Medio en Colombia, son herbívoros, pero su territorialidad los transforma en máquinas de defensa letales. El secreto para convivir con ellos sin riesgo es uno solo: respetar su espacio personal.
Comportamiento en el agua
Cuando un hipopótamo está en su entorno acuático, suele mantener solo el lomo y la parte superior de la cabeza en la superficie para respirar. Sin embargo, su comportamiento cambia drásticamente según la profundidad y su estado de ánimo.
Identifique el bostezo
Ver a un ejemplar abriendo su enorme hocico no es señal de sueño. El "bostezo" de un hipopótamo en realidad es un signo de advertencia de que te estás acercando demasiado. Si observa esto, debe retroceder de inmediato.
Cuidado con las aguas bajas
Cuando el agua es poca, estos animales se sienten vulnerables y atacan con mínima provocación. Los ejemplares más peligrosos son los que se ven obligados a ocupar zonas poco profundas.
Hágase notar
No intente pasar desapercibido. Los hipopótamos se vuelven agresivos cuando se asustan. Si va en un bote, golpee el costado de la embarcación o la superficie del agua con un remo para alertarlos de su presencia desde lejos.
Retirada estratégica
Si el animal muestra los dientes, está tratando de asustarlo. Aléjese lo más posible. Si el hipopótamo llega a golpear el bote, escape en cualquier dirección menos hacia donde vio al animal por primera vez; una vez que usted salga de su territorio, él perderá el interés.
Encuentros en tierra firme
Aunque son animales acuáticos, los hipopótamos son nocturnos y salen a tierra para alimentarse, pudiendo alejarse hasta cinco kilómetros de su fuente de agua original.
Mantenga el camino despejado
Nunca se interponga entre un hipopótamo y el agua. Si el animal se asusta por cualquier motivo, correrá hacia el río para refugiarse. Si usted está en medio, lo verá como una amenaza o simplemente lo arrollará.
Rastree las señales de heces
Estos animales marcan sus rutas de alimentación con excremento que esparcen. Si ve rastros de heces rociadas en un área amplia, váyase de allí. Evite encender fogatas o luces intensas, ya que esto despertará su curiosidad.
Busque refugio, no velocidad
Un hipopótamo puede correr a 45 kilómetros por hora. No intente ganarle en una carrera en línea recta. Busque árboles, rocas grandes, edificios o vehículos que sirvan como obstáculos para frenar su impulso.
Zonas abiertas
Prefiera caminar por lugares con buena visibilidad para detectar cualquier ejemplar antes de que sea tarde. Evite la vegetación densa a la orilla de los ríos, donde suelen esconderse los machos que han perdido peleas territoriales.
Ciclos de peligro: apareamiento y sequía
El comportamiento de estos animales varía según la temporada. Durante el apareamiento, que suele coincidir con el inicio de las lluvias, los machos están extremadamente nerviosos debido a la competencia por las hembras. Por el contrario, en la temporada seca, el hacinamiento en los pocos pozos de agua disponibles los vuelve mucho más territoriales y agresivos.
Finalmente, existe una regla inquebrantable: nunca se acerque a una cría. Las madres son protectoras feroces y atacarán de inmediato ante cualquier interacción con sus pequeños. Tenga en cuenta que, aunque solo vea a la cría, la madre siempre estará cerca, lista para defenderla.



