Juanita Gómez rompe el silencio sobre acoso sexual en televisión colombiana
La polémica por presuntos casos de acoso sexual en medios de comunicación en Colombia ha escalado significativamente con el testimonio público de la periodista Juanita Gómez, quien a través de sus redes sociales compartió una experiencia personal que ha generado un amplio impacto nacional y reavivado el debate sobre la seguridad laboral en la industria televisiva.
Un testimonio que cuestiona normalizaciones históricas
A través de su cuenta en la red social X, la comunicadora relató una experiencia personal que, según sus propias palabras, marcó su carrera desde etapas tempranas. En su mensaje, Gómez hizo una reflexión dirigida a su versión más joven, cuestionando comportamientos que durante años fueron normalizados dentro del entorno laboral de los medios colombianos.
"El consejo que le daría a la Juanita de 2015 en este cubrimiento internacional, es que ciertas conductas de algunas 'vacas sagradas' en su trabajo no están bien", escribió la periodista. "Le diría que tener que quitarse de encima a un periodista/presentador a la fuerza, varias veces y a empujones... para que no le dé un beso en un ascensor no es normal y nunca debió ocurrir".
La importancia de la denuncia colectiva
La comunicadora subrayó con especial énfasis la importancia de hablar y denunciar este tipo de situaciones en colectivo, señalando que "lo hable con sus compañeras, ojalá con muchas porque en ellas hay historias mucho peores y seguramente entre todas encontrarían la forma de denunciar al acosador". Gómez insistió en que estos episodios no deben minimizarse y envió un mensaje contundente frente al silencio que históricamente ha rodeado estos casos: "porque somos muchas mujeres periodistas las que vivimos una situación similar. No más miedo. NO MÁS".
Nuevo capítulo en el escándalo de Caracol Televisión
Las declaraciones de Juanita Gómez se producen en medio de las investigaciones internas anunciadas por Caracol Televisión tras denuncias de presunto acoso sexual en el trabajo que involucran a figuras reconocidas del sector periodístico. El caso ha tomado mayor relevancia luego de que el medio Infobae revelara, en una entrevista exclusiva, los testimonios de dos periodistas que aseguraron haber vivido un "calvario de acoso laboral y acoso sexual" durante su paso por importantes canales del país.
Estas denuncias no solo apuntan a comportamientos individuales de ciertas figuras, sino que también han puesto en evidencia posibles fallas estructurales en los mecanismos de prevención y sanción dentro de la industria de la comunicación colombiana.
Testimonios coincidentes revelan patrones preocupantes
Uno de los relatos más impactantes es el de una periodista identificada como "Sara", quien señaló al presentador deportivo Ricardo Orrego por un presunto episodio ocurrido en instalaciones de Blu Radio. Según su testimonio detallado, el periodista la habría conducido a una oficina donde la besó sin su consentimiento: "Me acorraló y me besó contra mi voluntad... me decía que le diera un beso 'bien', con lengua. Yo le decía que no, pero insistía".
La comunicadora aseguró que el presentador le dijo que en ese lugar "no había cámaras", lo que incrementó significativamente su sensación de vulnerabilidad durante el episodio, que terminó cuando una compañera intervino para ayudarla a salir del lugar.
Otro testimonio, el de "Valeria", también apunta a conductas similares y preocupantes. Según relató detalladamente, durante su paso por el canal, evitaba transitar por ciertos espacios debido al temor de encontrarse con el mismo presentador: "Pasar por su oficina era un calvario absoluto... nos encerraba y hacía propuestas indebidas".
Denuncias que se extienden a RCN Televisión
El caso no se limita a un solo medio de comunicación. La periodista "Valeria" también denunció haber sido víctima de acoso sexual en RCN Televisión por parte de Fernando Peña, quien se desempeñaba como jefe de asignaciones en ese momento. La comunicadora describió un entorno laboral particularmente hostil, marcado por gritos constantes, insultos recurrentes y comportamientos agresivos.
Sin embargo, el episodio más grave, según su relato detallado, ocurrió en la sala de redacción del canal: "Me cogió por detrás y me dio un beso en la boca SIN PERMISO, SIN AUTORIZACIÓN, SIN TENER NADA... quedé paralizada, muerta del miedo". Además, aseguró que tras presentar su renuncia recibió amenazas verbales directas, lo que evidencia, según expertos consultados, un posible patrón de intimidación en contextos laborales dentro de los medios.
Miedo, silencio prolongado y falta de consecuencias efectivas
Un elemento común en todos los testimonios recopilados es el miedo persistente a denunciar. Las víctimas coinciden en que el temor a represalias concretas, la pérdida de oportunidades laborales futuras y la falta de confianza en los procesos internos influyeron decisivamente en su decisión de guardar silencio durante años.
En el caso específico de "Sara", la periodista aseguró que sí acudió a directivos de Caracol Televisión, donde le indicaron claramente que no se trataba de un hecho aislado: "Nos dijeron que no era la primera vez... que ya había varios casos y que se tomarían medidas". Sin embargo, con el paso del tiempo, no se evidenciaron sanciones contundentes contra los implicados: "Eso fue en 2023 y estamos en 2026 y no pasó nada".
Este punto particular ha generado preocupación creciente sobre la efectividad real de los protocolos internos frente al acoso laboral y sexual en Colombia, especialmente en sectores altamente competitivos y visibles como el de los medios de comunicación nacionales.
Reacciones públicas y presión social en aumento
El escándalo ha generado múltiples reacciones públicas significativas, incluyendo pronunciamientos de figuras reconocidas como Mónica Rodríguez, quien ha insistido repetidamente en la necesidad urgente de garantizar entornos laborales seguros y en la importancia de investigaciones rigurosas e imparciales.
En redes sociales, decenas de periodistas colombianas han comenzado a compartir experiencias similares propias, algunas ocurridas incluso hace más de dos décadas. Este fenómeno social ha puesto en evidencia clara que el problema podría tener un carácter estructural y prolongado en el tiempo dentro de la industria de la comunicación.
Un punto de quiebre histórico para la televisión colombiana
El testimonio valiente de Juanita Gómez se suma definitivamente a una ola creciente de denuncias que están marcando un antes y un después en la televisión colombiana contemporánea. Lo que durante años permaneció en silencio absoluto, hoy comienza a salir a la luz pública impulsado por la valentía colectiva de las víctimas.
Su mensaje no solo expone una experiencia personal dolorosa, sino que también refleja una realidad compartida por muchas mujeres en el periodismo nacional: "Tener que quitarse de encima a un presentador a la fuerza, varias veces y a empujones no está bien". Mientras avanzan las investigaciones oficiales y crece la presión pública constante, el país observa con atención si estos casos derivarán en acciones concretas o si, como temen algunas víctimas, volverán a quedar en el olvido institucional.
Por ahora, el silencio histórico parece estar rompiéndose gradualmente. Y con él, también se abre la posibilidad real de transformar una industria que hoy enfrenta uno de sus mayores cuestionamientos éticos en materia de acoso sexual en medios de comunicación colombianos.



