El desgarrador testimonio de una madre que enfrentó la peor noticia
La muerte de Sheerydan Sofía y Keyla Nicol Hernández Noriega, dos hermanas de 14 y 17 años asesinadas en Malambo, Atlántico, continúa generando indignación y conmoción en toda la comunidad. La tragedia ocurrió el pasado 28 de febrero en el barrio Maranatha, pero fue solo el inicio de un calvario para su madre, Mary Noriega, quien ahora relata los días de incertidumbre que precedieron al momento más doloroso de su vida.
Días de angustia y presentimientos maternos
En una entrevista exclusiva con el periodista Rafael Poveda para el podcast 'Más allá del silencio', Mary Noriega describió cómo desde la desaparición de sus hijas recibió apoyo del Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal (Gaula). Sin embargo, pese a los esfuerzos de las autoridades, la angustia crecía con cada hora que pasaba.
"Yo les decía a ellos mi presentimiento de madre. Yo sé que mis hijas están muertas, pero tengo la fe de que voy a encontrarlas vivas", confesó la mujer, revelando esa corazonada difícil de explicar que la acompañó durante los trece días de búsqueda intensa.
La noticia que se filtró antes del confirmación oficial
El 2 de marzo, Mary Noriega experimentó un miedo creciente. "Tenía miedo de abrir las redes sociales. Presiento que me van a dar una mala noticia", le confesó a su propia madre. Lo que no sabía era que la noticia ya circulaba en medios de comunicación y entre sus familiares.
Incluso su madre ya tenía conocimiento de lo ocurrido, pero prefirió no decírselo directamente. "Habían encontrado el cuerpo de dos menores y no me querían decir nada", explicó Noriega sobre esos momentos de incertidumbre donde aún no había confirmación oficial.
El mensaje de WhatsApp que confirmó lo peor
Minutos después, la realidad llegó a través de un mensaje en WhatsApp que cambiaría su vida para siempre. El esposo de una de sus primas le escribió: "Mary, tienes que ser fuerte. Al parecer, los cuerpos que encontraron son los de tus hijas". La confirmación oficial llegaría poco después, cuando las autoridades se comunicaron con ella para pedirle que se acercara a Medicina Legal.
El reconocimiento imposible y la identificación por descripción
Al acudir junto a su hija mayor para el reconocimiento, Mary Noriega enfrentó una realidad aún más cruel: los cuerpos de sus hijas estaban en estado avanzado de descomposición, haciendo imposible identificarlos visualmente. "Ni siquiera se los dejaron ver", relató con dolor.
Para confirmar si se trataba de Sheerydan Sofía, de 14 años, la madre comenzó a describir minuciosamente los rasgos físicos y la ropa que llevaba puesta el día de su desaparición: "Ella tenía un buzo negro con unas palmeritas adelante. Tiene un short, cintillo, pelo crespo. Tiene un tatuaje de una cerecita". Cada detalle que mencionaba era confirmado por las autoridades, hasta que finalmente pudo decir: "Esa es mi hija".
La prueba de ADN para la segunda hija
Respecto a Keyla Nicolle, de 17 años, la situación fue aún más compleja. Las autoridades tuvieron que tomar pruebas de ADN para confirmar que el segundo cuerpo correspondía a su otra hija. El proceso forense se extendió hasta el 6 de marzo, cuando finalmente le entregaron los restos.
"Fueron directo para el cementerio porque ni siquiera pude velar a mis hijas", expresó Mary Noriega al finalizar su relato, mostrando cómo incluso los rituales de despedida le fueron negados en medio de esta tragedia que ha conmovido a todo el departamento del Atlántico.
El caso continúa bajo investigación mientras la comunidad de Malambo exige justicia por este doble crimen que ha dejado una familia destrozada y una madre que deberá aprender a vivir con un vacío imposible de llenar.



