Confesión revela que ofrecieron 1.000 millones por magnicidio de Miguel Uribe Turbay
Millonaria cifra por magnicidio de Miguel Uribe Turbay

Confesión judicial revela los detalles financieros del magnicidio de Miguel Uribe Turbay

El magnicidio del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay continúa generando revelaciones estremecedoras en Colombia. Recientemente, una confesión judicial ha expuesto las cifras millonarias que se manejaron para ejecutar y posteriormente encubrir este crimen que conmocionó al país.

Los 1.000 millones de pesos por la muerte

Según el testimonio entregado a la Fiscalía General de la Nación por Simeone Pérez Marroquín, alias 'El Viejo', la estructura criminal conocida como Segunda Marquetalia -una disidencia de las antiguas FARC- estableció un precio específico por la vida de Miguel Uribe Turbay: exactamente 1.000 millones de pesos.

El condenado, quien recibió 22 años de prisión por su participación en el hecho, detalló que este monto millonario formaba parte de un acuerdo formal dentro de la organización criminal. Sin embargo, había una condición fundamental para el desembolso: el dinero solo se entregaría si el objetivo fallecía efectivamente.

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"Eso tiene que haber quedado hecho; plata no dan hasta que el man no se muera", habría manifestado alias 'Yako', quien actuaba como enlace entre los ejecutores materiales y los mandos superiores de la organización. Esta condición explicaría por qué, tras el atentado inicial contra Uribe Turbay, no se concretó inmediatamente el pago, ya que el político sobrevivió inicialmente al ataque.

Fondos adicionales para el encubrimiento

Pero la cifra total manejada por los criminales no se limitaba a los 1.000 millones de pesos. El mismo testimonio judicial revela que existía un fondo adicional de 600 millones de pesos específicamente destinado a encubrir el crimen y evitar que se descubriera la verdad.

Según la confesión de alias 'El Viejo', este dinero tenía dos posibles usos principales:

  • Sobornar a autoridades judiciales y policiales para frenar o desviar las investigaciones
  • Eliminar testigos o involucrados que pudieran comprometer a los autores intelectuales del magnicidio

La crudeza del plan quedó evidenciada en la terminología utilizada por los implicados, quienes hablaban de "mochar la cabeza" para referirse al asesinato de quienes pudieran revelar información comprometedora.

Estructura jerárquica y pagos desiguales

A pesar de las cifras millonarias manejadas en la cúpula criminal, los pagos iniciales a los ejecutores directos fueron considerablemente menores. El propio alias 'El Viejo' confirmó en su declaración que recibió:

  1. 500.000 pesos para gastos personales inmediatamente después del atentado
  2. 5 millones de pesos que debía entregar a una de las participantes en la logística operativa

Esta disparidad en los montos revela una estructura criminal piramidal donde los grandes recursos se concentran en los niveles superiores, mientras que los ejecutores asumen riesgos extremos por compensaciones relativamente bajas.

Orden desde la cúpula de la Segunda Marquetalia

La confesión judicial también señala que la orden del magnicidio habría provenido directamente desde los más altos mandos de la Segunda Marquetalia. Según el testimonio, alias 'Zarco Aldinever' -identificado como uno de los hombres de confianza de Iván Márquez dentro de esta disidencia- habría sido quien autorizó y coordinó toda la operación criminal.

La planificación incluyó labores de inteligencia previa, selección de ejecutores y establecimiento de una estructura jerárquica clara para llevar a cabo el crimen, demostrando un nivel de organización criminal sofisticado y preocupante.

Impacto continuo del caso

El asesinato de Miguel Uribe Turbay no solo representó un golpe devastador para el panorama político colombiano, sino que también expuso ante la opinión pública el alcance, la organización y los recursos financieros que manejan las estructuras criminales en el país.

Las cifras reveladas -1.000 millones de pesos por el homicidio y 600 millones adicionales para encubrimiento- confirman que se trató de una operación criminal de gran escala, cuyas implicaciones continúan siendo investigadas exhaustivamente por las autoridades judiciales.

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El caso mantiene su curso legal mientras Colombia sigue conociendo progresivamente los detalles de uno de los hechos más graves y polémicos de la historia política reciente, cuyas reverberaciones continúan afectando el tejido social y la confianza en las instituciones.