Odontólogo destapa confesión crucial de Zulma Guzmán durante tratamiento dental
La Fiscalía General de la Nación continúa reconstruyendo meticulosamente los movimientos de Zulma Guzmán Castro, señalada como presunta asesina serial responsable del envío de chocolates envenenados con talio que causaron la muerte de dos menores en abril de 2025. En un giro revelador, Noticias RCN obtuvo acceso exclusivo a la declaración del odontólogo que atendió a la sospechosa días después de los crímenes, documento que arroja luz sobre sus planes de escape y su inquietante comportamiento durante las horas más críticas del caso.
La cita dental que coincidió con un tercer envío envenenado
Según el testimonio del odontólogo Daniel González, obtenido en primicia, Zulma Guzmán llegó a su consultorio en la localidad bogotana de Chapinero el 5 de abril a las 10:00 de la mañana para realizarse un tratamiento estético dental que requería con urgencia. Durante la consulta, la mujer le manifestó abiertamente que tenía todos los planes organizados para irse a vivir a Argentina, destino al que efectivamente escapó posteriormente.
La relevancia forense de esta declaración radica en la coincidencia temporal exacta con un tercer envío de paquetes presuntamente envenenados. Mientras Guzmán recibía atención odontológica entre las 10:00 y las 11:00 de la mañana, una persona identificada como Zenaida Pava Vargas -quien se ajusta a las características descritas por el recepcionista del centro médico- entregaba un paquete destinado a una mujer llamada Catalina en el mismo edificio.
Comportamiento perturbador durante la agonía de las víctimas
El 5 de abril, fecha de la cita odontológica, apenas habían transcurrido dos días desde el 3 de abril, cuando según las investigaciones Guzmán habría enviado frambuesas con chocolate impregnadas con talio. Para ese momento crítico, tres menores de edad se debatían entre la vida y la muerte por intoxicación aguda, mientras la sospechosa priorizaba su apariencia dental sin mostrar aparente remordimiento.
Los investigadores han establecido que Zulma Guzmán sería responsable de tres envíos de chocolates envenenados con el letal metal, logrando concretar dos entregas fatales. Las autoridades utilizan estas pruebas temporales y testimoniales para construir el perfil de una asesina serial meticulosa que habría utilizado el talio como arma letal mientras planificaba cada movimiento con frialdad calculada.
El odontólogo como involuntaria coartada
El comportamiento de Guzmán durante esos días resulta particularmente perturbador para los investigadores. Mientras sus víctimas agonizaban en hospitales, ella se realizaba una limpieza dental de urgencia y simultáneamente ultimaba los detalles de su huida internacional. El odontólogo Daniel González, sin saberlo en ese momento, habría servido como coartada involuntaria durante el intento de envío del tercer paquete envenenado.
Las autoridades colombianas continúan encajando las piezas de este complejo rompecabezas criminal, recopilando evidencias forenses, testimonios y reconstrucciones cronológicas sobre los homicidios que Zulma Guzmán habría ejecutado con premeditación. Cada declaración, como la del odontólogo, aporta nuevas dimensiones al perfil psicológico y operativo de una sospechosa que planeó su escape mientras cometía crímenes atroces contra menores indefensos.



