Paciente denuncia falsos quirófanos en Beauty Laser en Bogotá
Paciente denuncia falsos quirófanos en Beauty Laser

Testimonios de antiguas usuarias alertan sobre sedación, controles mínimos y atención irregular en procedimientos estéticos

La desaparición de Yulixa Toloza, una mujer de 52 años que se sometió a un procedimiento estético en el centro Beauty Laser, en el sur de Bogotá, sigue generando preocupación y nuevas denuncias. Ahora, una antigua paciente del lugar relató las condiciones en las que fue atendida y aseguró que allí no existía un quirófano adecuado para realizar cirugías.

Mercedes Campiz, quien afirmó haberse practicado un procedimiento en ese establecimiento, contó en entrevista con Caracol Radio que desde su llegada notó irregularidades en el sitio. Según dijo, las intervenciones se realizaban en espacios improvisados y con controles médicos mínimos.

Un “cuartico” usado para operar

Campiz explicó que el lugar que le presentaron como quirófano en realidad era una habitación pequeña sin las condiciones necesarias para una cirugía estética. “No hay quirófano. Uno se cree que es un quirófano, pero básicamente es un cuarto”, afirmó la mujer al medio radial.

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De acuerdo con su relato, antes de la intervención los pacientes permanecían canalizados en una sala con apenas dos camillas. La preparación incluía la aplicación de suero y anestesia pocos minutos antes del procedimiento. La mujer recordó que, tras ser sedada, se dio cuenta de que no ingresaba a una sala médica especializada, sino a “un cuartico pequeño” con espacio reducido y escaso equipamiento.

Según detalló, en la cirugía participaron tres personas: un supuesto cirujano identificado como Eduardo David Ramos Ramos, una anestesióloga y una enfermera esteticista. Hasta ahora, las autoridades no han establecido plenamente la identidad de las dos mujeres que habrían participado en los procedimientos.

Señalan fallas en controles médicos

La ex paciente también cuestionó la falta de valoraciones previas y los protocolos médicos aplicados antes de la cirugía. “A mí nunca me vio un cardiólogo. Solo me pidieron un electrocardiograma y me lo leyeron diez minutos antes de entrar al procedimiento”, relató. Además, aseguró que conoció al supuesto cirujano apenas minutos antes de ingresar a la operación y que la valoración inicial fue realizada por una esteticista que también decía ser enfermera. “Al cirujano lo conocí diez minutos antes de entrar al quirófano”, agregó.

Campiz señaló que el área donde se realizaban las intervenciones contaba únicamente con una camilla y un espacio reducido donde solo podía movilizarse el personal del lugar. La anestesia local, según dijo, era suministrada instantes antes de iniciar el procedimiento.

Redes sociales y testimonios de pacientes

La mujer explicó que llegó a Beauty Laser tras encontrar información del centro en redes sociales. Posteriormente, el contacto continuó por WhatsApp. Aunque inicialmente sintió desconfianza por las condiciones del establecimiento, terminó convencida por las experiencias que escuchó de otras mujeres que esperaban atención en el lugar. “Me dejé llevar básicamente por los testimonios de personas que ya se habían hecho el procedimiento”, contó. Según relató, varias pacientes le aseguraban que habían tenido buenos resultados y le repetían frases como “todo vale la pena”.

Campiz indicó que pagó 4,6 millones de pesos por el procedimiento. De ese valor, 3,6 millones correspondían a la cirugía y el resto a medicamentos, fajas e insumos postoperatorios.

Tras conocerse la desaparición de Yulixa Toloza y las denuncias alrededor del establecimiento, la Secretaría de Salud de Bogotá ordenó el cierre del lugar. Además, se confirmó que el supuesto cirujano es de nacionalidad venezolana. Las autoridades investigan lo ocurrido y buscan establecer responsabilidades, mientras se conoció que tanto él como otras personas que trabajaban en el centro abandonaron el sitio después de la desaparición de la mujer.

De manera preliminar, se estableció que Beauty Laser no contaba con infraestructura ni protocolos mínimos exigidos para realizar procedimientos quirúrgicos y aplicar anestesia, una situación que habría puesto en riesgo la vida de los pacientes ante cualquier complicación médica.

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