Un llamado desgarrador desde el dolor
La voz entrecortada de Gustavo Adolfo Aponte resonó con una pregunta que refleja el dolor de miles de familias colombianas: '¿Por qué me lo mataron?'. El padre del empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, propietario de la reconocida marca Arroz Sonora, rompió su silencio tras el brutal asesinato ocurrido en el norte de Bogotá, donde su hijo y su escolta perdieron la vida en un ataque sicarial.
El recuerdo de un hombre bueno
Entre lágrimas y con el corazón destrozado, el progenitor recordó a su hijo como 'un hombre bueno, dedicado a la virgen, dedicado a sus amigos y a su familia'. Sus palabras no solo expresan duelo personal sino que se convierten en un cuestionamiento profundo a la violencia que azota al país. 'No podemos seguir así. No hagan más daño en este país', imploró con desesperación.
Por su parte, Juanita Fonnegra, madre del empresario, agradeció el apoyo recibido durante estos momentos de profundo dolor. 'Gracias a todos, familiares, amigos, las redes que no dejan de hablar de lo lindo que era mi hijo Gustavo Andrés', expresó mientras enfrenta el vacío irreparable que dejó la partida de su hijo.
Los detalles del crimen que conmociona a Bogotá
El ataque ocurrió el miércoles 11 de febrero en la calle 85, una zona comercial del norte de la capital. Según las investigaciones de la Policía Metropolitana de Bogotá:
- El empresario se encontraba acompañado por su escolta al salir de un establecimiento
- Al menos dos sujetos participaron en el ataque, con características de operación planeada
- Uno disparó directamente mientras un cómplice esperaba en motocicleta para la huida
- Las cámaras de seguridad y testimonios son claves para la investigación
Tras recibir múltiples impactos de bala, ambas víctimas fueron trasladadas urgentemente a la Clínica del Country, pero llegaron sin signos vitales. Las autoridades confirmaron que los agresores habían llegado con antelación para vigilar los movimientos del empresario, lo que sugiere un ataque cuidadosamente preparado.
Un clamor que trasciende el caso particular
Más allá de la investigación judicial que busca identificar y capturar a los autores materiales e intelectuales, el mensaje de la familia Aponte Fonnegra se ha convertido en un símbolo del clamor ciudadano por seguridad. Representa el grito de miles de colombianos que exigen el fin de la violencia que sigue cobrando vidas en distintas regiones del país.
El caso ha generado amplia repercusión nacional, recordando que ni el éxito empresarial ni la dedicación familiar son escudos contra la creciente ola criminal. Mientras las autoridades adelantan operativos y análisis de material probatorio, una familia llora y una pregunta queda flotando en el aire: ¿Hasta cuándo seguirá Colombia tolerando esta violencia?