La misteriosa desaparición de Sarah Ferguson tras escándalo Epstein
En medio de la tormenta legal que envuelve al expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, quien fue detenido el jueves 19 de febrero y permaneció en custodia durante 11 horas mientras rendía indagatoria por su relación con Jeffrey Epstein, los medios europeos han centrado su atención en su exesposa, Sarah Ferguson. La mujer que ostentó el título de duquesa de York durante la década de 1980 parece haber desaparecido voluntariamente de la escena pública.
Los vínculos documentados con el delincuente sexual
Según revelaciones recientes, el nombre de Sarah Ferguson, de 66 años, aparece mencionado en múltiples ocasiones dentro de los archivos desclasificados relacionados con Jeffrey Epstein, el delincuente sexual condenado. Esta conexión documentada ha generado especulaciones sobre el nivel de relación que mantuvo con el financiero estadounidense.
Andrew Lownie, historiador, escritor y periodista británico, detalla en su libro 'Entitled: The Rise and Fall of the House of York' que Ferguson siempre mostró una marcada preferencia por los lujos y las excentricidades. Incluso después de su separación del príncipe Andrés en 1996, con quien tuvo a sus dos hijas Beatriz y Eugenia, continuó manteniendo un estilo de vida ostentoso que eventualmente la llevó a acumular deudas considerables.
Una amistad financiera de 15 años
La investigación sugiere que Jeffrey Epstein, con quien habría establecido una estrecha amistad, proporcionó apoyo financiero a Sarah Ferguson durante aproximadamente 15 años. Esta relación de dependencia económica queda al descubierto en los documentos expuestos recientemente, contradiciendo las declaraciones públicas de la exduquesa, quien siempre negó cualquier vínculo cercano con Epstein.
En correspondencia privada revelada, Ferguson escribió a Epstein: "Sé que te sientes endiabladamente decepcionado por lo que has podido leer o escuchar, y te pido humildemente disculpas". En otro mensaje, agregó: "Siempre has sido un amigo generoso, constante y supremo para mí y para mi familia. Como sabes, absolutamente nunca pronuncié la palabra 'P' [de pedófilo] al referirme a ti, como han escrito que dije".
Una vida de excesos y dependencia económica
El libro de Lownie describe numerosos episodios en los que Sarah Ferguson gastaba desmesuradamente, abandonaba hoteles de lujo sin pagar y acumulaba deudas en almacenes exclusivos. Incluso se menciona que Mohamed Al-Fayed, dueño de los almacenes Harrods y padre de Dodi Al Fayed, se cansó de reclamarle el pago de cuentas pendientes.
Tras su separación del príncipe Andrés, aunque la relación sentimental terminó, ambos mantuvieron una amistad lo suficientemente cercana como para compartir la residencia Royal Lodge hasta hace poco, cuando tuvieron que desalojar el lugar tras el escándalo de Epstein. El libro también menciona que durante su matrimonio, ambos se permitieron infidelidades.
La frágil situación financiera de la exduquesa
Económicamente, Sarah Ferguson, conocida cariñosamente como Fergie, intentó sostenerse con la publicación de libros infantiles, pero en determinado momento acumuló tantas deudas que llegó a declararse en quiebra. Ninguna de sus empresas generaba ingresos suficientes para mantener al personal de servicio que empleaba, que ascendía a aproximadamente una docena de personas.
Según los documentos revelados, la Reina Isabel II en ocasiones pagó algunas de sus obligaciones financieras, mientras que Jeffrey Epstein se convirtió en otro de sus benefactores principales durante casi década y media.
Las consecuencias para la familia real
Mientras Sarah Ferguson permanece desaparecida para evitar responder preguntas incómodas, sus hijas Beatriz y Eugenia, cercanas a los príncipes William y Kate, serían las más afectadas por este escándalo. Aunque eran las únicas miembros de esa rama familiar con acceso abierto al palacio real, actualmente su situación dentro de la monarquía británica se encuentra en entredicho.
La combinación de la detención del príncipe Andrés, la revelación de los documentos de Epstein y la desaparición de Sarah Ferguson ha creado una crisis sin precedentes para esta rama de la familia real británica, cuyas consecuencias podrían extenderse por años.