Therians: De la identidad digital a la responsabilidad legal en Colombia
Therians: Identidad digital vs. responsabilidad legal en Colombia

Therians: Cuando la identidad digital choca con la responsabilidad legal en Colombia

El término therian, que antes era una expresión marginal en comunidades digitales, ha irrumpido en la conversación pública colombiana, trascendiendo el ámbito cultural para convertirse en un tema social y legal de urgente discusión. Un therian se define como una persona que afirma identificarse, ya sea a nivel psicológico o espiritual, con una especie no humana, un fenómeno que durante años permaneció confinado en foros especializados y nichos en línea.

Amplificación por redes sociales y desdibujamiento de fronteras

Hoy, amplificado por el poder de las redes sociales, este fenómeno aparece en espacios públicos y cotidianos, donde la frontera entre la expresión personal y el comportamiento real comienza a desdibujarse de manera preocupante. El punto de quiebre no radica en la identidad en sí misma, sino en el acto concreto: cuando alguien justifica conductas agresivas o invasivas, como morder a un niño o atacar a otra persona, bajo la premisa de que actúa como un animal, la conversación cambia radicalmente de plano.

Ya no se trata únicamente de diversidad o de comprensión cultural, sino de responsabilidad y de los límites que toda sociedad debe establecer para proteger a sus ciudadanos. Las sociedades democráticas, incluida la colombiana, reconocen ampliamente la libertad de expresión y la identidad individual, pero también establecen límites claros e inquebrantables: ninguna identidad, por muy arraigada que sea, legitima la violencia o el daño a terceros.

Riesgo de confundir empatía con permisividad

Aquí surge un riesgo mayor y muy actual: confundir la empatía con la permisividad. Entender un fenómeno social o psicológico no implica, bajo ninguna circunstancia, suspender las normas básicas de convivencia que rigen nuestra sociedad. La empatía, por valiosa que sea, no reemplaza la ley, y el silencio institucional frente a estos casos puede desplazar injustamente el problema hacia las víctimas, dejándolas en un estado de vulnerabilidad e indefensión.

El auge de este tipo de narrativas también revela una tensión contemporánea profunda: redes sociales que a menudo premian lo extremo y sensacionalista, discursos que se viralizan sin el contexto necesario, y una tendencia creciente a convertir cualquier límite o crítica en una forma de censura. Sin embargo, es crucial entender que poner un límite no equivale a negar una identidad; por el contrario, es una medida esencial para proteger a otros y mantener el orden social.

El debate central: Identidad vs. daño a terceros

El debate sobre los therians no debería centrarse en creer o no creer en sus afirmaciones identitarias. La pregunta central, y mucho más pertinente, es otra: ¿qué ocurre cuando una identidad, sea cual sea, se utiliza para justificar conductas que vulneran directamente a terceros? En ese punto, la línea es clara y debe ser respetada por todos: la identidad termina exactamente donde empieza el daño a otra persona.

Y ese límite no es ideológico, ni cultural, ni subjetivo; es social, legal y humano, fundamentado en el respeto mutuo y la protección de los derechos básicos. En Colombia, como en cualquier país, es imperativo que las instituciones, los medios de comunicación y la ciudadanía en general aborden estos temas con seriedad, diferenciando entre la libertad individual y la responsabilidad colectiva, para evitar que casos aislados escalen en problemas sociales mayores.