El macabro hallazgo que destapó una red de abusos internacional
Un joven comenzó a sospechar de los frecuentes viajes de su tío, quien se desempeñaba como profesor de francés y espeleología. Aprovechando una ausencia del familiar, decidió revisar una memoria USB que encontró entre sus pertenencias. Lo que descubrió fue aterrador: una colección sistemática de fotografías y relatos detallados que documentaban cómo el respetado maestro había estado abusando sexualmente de numerosos estudiantes durante décadas.
La captura en Francia y la evidencia contundente
En 2024, exactamente un año después del descubrimiento, el señalado pederasta internacional -de 79 años y residente en Marruecos en ese momento- regresó a su Francia natal para visitar a su hermano en las cercanías de Grenoble. Las autoridades francesas ya tenían en su poder la memoria USB con pruebas suficientes para capturarlo por el abuso sexual de al menos 89 menores de edad, varios de ellos de nacionalidad colombiana.
El fiscal francés Etienne Manteaux hizo público el caso en febrero de ese año, solicitando a las víctimas que declararan en contra de Jacques Leveugle. De los casi 90 casos documentados, solo aproximadamente 40 habían sido identificados hasta ese momento, lo que subrayaba la urgencia de localizar a más testigos.
El modus operandi transnacional del acusado
Según la fiscalía francesa, las víctimas tendrían entre 13 y 17 años, y localizarlas ha resultado particularmente difícil porque en la USB de Leveugle en muchos casos solo aparecían los primeros nombres de los menores. Las agresiones sexuales fueron cometidas en nueve países diferentes:
- Alemania
- Suiza
- Marruecos
- Níger
- Argelia
- Filipinas
- India
- Nueva Caledonia (territorio francés de ultramar)
- Colombia
Los crímenes se extendieron desde 1967 hasta 2022, abarcando más de cinco décadas de abusos sistemáticos. El fiscal Manteaux detalló el patrón de comportamiento de Leveugle: "Viajó a diferentes países y en cada uno de los lugares donde se estableció para dar clases particulares y enseñar, conoció a jóvenes y tuvo relaciones sexuales con ellos".
Confesiones escalofriantes: asesinatos familiares
Durante el interrogatorio, Leveugle no solo admitió los abusos sexuales, sino que también confesó haber asesinado a su propia madre y a su tía. Según su relato, en 1974 mató a su madre asfixiándola con cojines mientras ella se encontraba en fase terminal de cáncer. Repitió el mismo método con su tía de 92 años en 1992.
"Nos explicó que le dijo (a su tía) que tenía que irse a las Cevenas. Ella le suplicaba que no se fuera, así que él decidió matarla también", declaró el fiscal Manteaux. Leveugle incluso intentó justificar estos homicidios argumentando que esperaba que alguien le hiciera lo mismo si estuviera en la misma situación al final de su vida.
El vínculo colombiano y la búsqueda de víctimas locales
Aunque se desconoce el número exacto de menores colombianos abusados por el francés, investigaciones periodísticas han establecido evidencia de que Leveugle pasó una temporada en el país. Actualmente se trabaja para identificar el colegio donde prestó sus servicios, lo que constituye el primer paso crucial para localizar a posibles víctimas nacionales.
Leveugle, quien en redes sociales afirma haber nacido en Annecy (Francia) y estudiado teología protestante, registró un único empleo relacionado con Colombia: entre 1996 y 1997 trabajó como asistente de coordinador pedagógico en un colegio bogotano para "niños desamparados".
Carrera contra el tiempo: prescripción inminente
Según la legislación francesa, los abusos ocurridos antes de 1993 prescriben, pero el fiscal Manteaux ha enfatizado la importancia de obtener un panorama completo de los delitos de Leveugle. Hasta la fecha, se han entrevistado aproximadamente 150 personas, aunque solo dos han decidido presentar demanda formal.
La investigación enfrenta una carrera contra el reloj debido a dos factores cruciales: la avanzada edad de Leveugle (79 años) y el plazo de prescripción que vence en 2026. Las autoridades intentan acelerar los procedimientos para garantizar que se haga justicia antes de que el caso quede archivado por limitaciones legales.
Este caso internacional destaca no solo la gravedad de los crímenes cometidos, sino también los desafíos que enfrentan las autoridades cuando los delitos sexuales contra menores trascienden fronteras y décadas, requiriendo coordinación internacional y testimonios de víctimas que a menudo permanecen en el anonimato por temor o vergüenza.



