Venta de plasma: el salvavidas económico de la clase media estadounidense
En centros comerciales suburbanos y ciudades universitarias de Estados Unidos, miles de personas intercambian parte de su sangre por dinero en efectivo. Para numerosos hogares de clase media, vender plasma se ha convertido en un recurso indispensable para cubrir desde facturas médicas hasta la matrícula escolar, según reveló una investigación periodística.
Una industria en expansión
Dentro de un centro comercial en las afueras de Filadelfia, entre una peluquería y una sucursal bancaria, una docena de personas permanecían conectadas a máquinas que extraían su sangre para separar el plasma. A cambio, recibían 65 dólares en una tarjeta de débito prepagada. Esta escena se replica a diario en todo el país, donde aproximadamente 200.000 personas venden su plasma como parte de una industria multimillonaria.
Según datos citados por el profesor Peter Jaworski de la Universidad de Georgetown, en 2024 los estadounidenses ganaron un estimado de 4.700 millones de dólares tras vender alrededor de 62,5 millones de litros de plasma. Esto representa un aumento superior al 30% desde 2022. Actualmente operan más de 1.200 centros de plasma en el país, una cifra que supera el número de tiendas Costco, y continúan expandiéndose hacia barrios de clase media.
Historias de supervivencia económica
Personas como Jill Chamberlain, en Phoenix, relatan que comenzaron a vender su plasma tras perder empleos mejor remunerados. Chamberlain pasó de ganar 87.000 dólares al año a percibir 16,11 dólares por hora después de ser despedida en 2024. Ahora acude dos veces por semana a un centro para obtener al menos 400 dólares mensuales adicionales que destina a cubrir servicios básicos.
En Idaho, Margo Thompson y su esposo, con ingresos conjuntos cercanos a 120.000 dólares anuales, empezaron a vender plasma para afrontar el pago del automóvil y gastos médicos. En Oklahoma City, Larry Jones, de 64 años, lo hace desde abril tras un aumento de la renta a 800 dólares mensuales. En Fresno, California, Erin Ragnetti recurre a la venta de plasma para complementar los ingresos familiares ante el incremento del costo de vida.
El proceso y sus implicaciones
El plasma recolectado se analiza, congela y procesa para fabricar medicamentos destinados a tratar afecciones como hemofilia, quemaduras y trastornos inmunológicos. El proceso completo puede tardar hasta un año y puede requerir el plasma de más de 100 donantes para atender a un solo paciente, según la Asociación de Terapéuticos de Proteínas del Plasma.
Empresas como BioLife, filial de la farmacéutica japonesa Takeda, ofrecen pagos escalonados e incentivos adicionales para fomentar la frecuencia de donación, que en Estados Unidos puede alcanzar hasta dos veces por semana. La compañía señala que compensa a los donantes por su tiempo, no por el plasma en sí.
Estados Unidos como proveedor global
Estados Unidos suministra aproximadamente el 70% del plasma mundial y exportó 6.200 millones de dólares en 2024, gracias a regulaciones más flexibles que permiten la compensación económica. Solo un número reducido de países autoriza pagos por plasma con esa frecuencia, lo que ha convertido al país en un proveedor clave a nivel global.
Investigaciones académicas indican que la apertura de nuevos centros de plasma en un vecindario puede aumentar el tráfico en supermercados, reducir el interés en préstamos de día de pago y disminuir la delincuencia, lo que sugiere que los ingresos derivados del plasma apoyan significativamente las finanzas domésticas.
Consideraciones de salud
El proceso implica la extracción de alrededor del 10% del volumen sanguíneo en cada sesión. Aunque una persona sana puede regenerarlo en horas o días, algunos donantes reportan moretones, mareos y fatiga. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) permite la donación hasta dos veces por semana desde la década de 1970, pero existen estudios limitados sobre efectos a largo plazo.
Expertos citados en el reportaje señalan que, sin incentivos financieros, no habría suficiente suministro para cubrir la demanda de terapias basadas en plasma. Sin embargo, muchos donantes entrevistados afirman que el motivo principal es el ingreso adicional. "Siempre escuchamos que la clase media estaba desapareciendo", dijo Chamberlain. "Pero muy, muy rápido, los ricos se están haciendo más ricos y el resto de nosotros nos estamos hundiendo".



