La condena definitiva de Yhonier Leal por el doble crimen familiar
Yhonier Rodolfo Leal Hernández, el estilista condenado por el atroz doble homicidio de su hermano Mauricio Leal y su madre Marlenny Hernández, enfrenta hoy una realidad devastadora tras las rejas de la cárcel de alta y mediana seguridad La Tramacúa, ubicada a las afueras de Valledupar, en el departamento del Cesar.
Los crímenes que conmocionaron a Colombia
Por los delitos de homicidio agravado y ocultamiento, destrucción o alteración de elemento material probatorio, Yhonier Leal asesinó a su madre y a su hermano en La Calera, Bogotá, entre la noche del 21 y la madrugada del 22 de noviembre de 2021. La Fiscalía General de la Nación determinó que primero acabó con la vida de su progenitora y luego con la de su hermano, el reconocido estilista Mauricio Leal.
Hoy comparte reclusión junto a criminales de alta peligrosidad como Rafael Uribe Noguera y Brayan Campo, quien le quitó la vida a una menor de 12 años en Candelaria, Valle del Cauca. En ese mismo penal, el infame violador y asesino en serie Luis Alfredo Garabito pasó sus últimos días, crímenes tan desalmados como los que perpetró Yhonier.
La sentencia y el traslado carcelario
Yhonier Leal, sentenciado a más de 55 años de prisión por homicidio agravado, sevicia y destrucción de material probatorio, es la figura central de uno de los casos más mediáticos de la historia reciente de Colombia. En la noche del viernes 13 de septiembre de 2024, gracias a una orden judicial, fue trasladado desde la cárcel La Picota en Bogotá, donde empezó a pagar la condena impuesta de 55 años y tres meses de prisión.
"Con ocasión a información recibida en este despacho fiscal por medios públicos abiertos, TikTok y otros, respecto del privado de la libertad en calidad de condenado Yhonier Rodolfo Leal Hernández, donde presuntamente el antes mencionado hace uso y realiza llamadas de teléfonos celulares dentro del establecimiento carcelario, así como que goza de beneficios no autorizados", señalaba la orden de la Fiscalía ejecutada por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).
Además de la pena privativa de la libertad, se le fijó una multa equivalente a 25 salarios mínimos mensuales vigentes, sentencia que se dio el 14 de junio de 2024. Los bienes de Mauricio Leal, entre ellos una camioneta Mercedes Benz 2019, un automóvil Mercedes Benz 2016 y una motocicleta AKT 125, permanecen bajo control de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) desde enero de 2022, debido a un proceso de extinción de dominio por presunto lavado de activos.
Los antecedentes familiares y motivaciones
Yhonier nació en Cartago, Valle del Cauca, en una familia humilde que su madre, Marleny, sacó adelante vendiendo fritanga. Ese ejemplo también lo siguieron sus tres hijos, entre ellos Mauricio, quien desde joven fue muy cercano a Yhonier. Desde temprana edad Mauricio empezó a trabajar en un salón de belleza en su pueblo, donde poco a poco se fue destacando y ganando dinero.
Con el tiempo, Yhonier también se dedicó al mismo oficio como estilista, situación que más adelante estaría relacionada con esta tragedia. Años después, Mauricio se mudó a Bogotá, donde empezó a ganar fama hasta convertirse en el estilista de varios famosos. Incluso antes de ser asesinado, estaba al parecer en negociaciones para trabajar en un reconocido certamen de belleza en el país.
Mauricio llegó a tener activos que ascendían a $4.700 millones y un patrimonio neto de cerca de $3.000 millones. Mientras tanto, la vida de Yhonier se desmoronaba en silencio. Estaba en medio de un divorcio y tenía una peluquería que, al parecer, estaba en quiebra. Según información entregada por sus familiares a medios de comunicación, Yhonier debía, al menos, $300 millones.
La noche del crimen y los detalles macabros
Llevado por la desesperación, Yhonier llegó a vivir a la casa de Mauricio, ubicada en un exclusivo sector de La Calera. Como se pudo conocer, la noche del 21 de noviembre Mauricio habría llamado a Yhonier para que le comprara unas galletas, según quedó registrado en la investigación. Entre esa noche y madrugada del día siguiente, Yhonier cometió el crimen, el cual al parecer no habría sido premeditado.
Según arrojó la investigación, Yhonier primero le habría suministrado varias pastillas a Mauricio con el fin de dejarlo inconsciente, aprovechando que este nunca sospecharía de sus malvadas intenciones. Luego de cerciorarse de que Mauricio no podía levantarse, Yhonier se dirigió al cuarto de su madre y la atacó de manera salvaje mientras dormía, propinándole varias heridas con un cuchillo que acabaron con su vida.
Según reveló la investigación, luego de esto Yhonier se dirigió nuevamente al cuarto donde estaba Mauricio y empezó a forzarlo a escribir una carta y a dejar una serie de mensajes, entre los que se encontraba una nota que decía: "Los amo. Perdónenme. No aguanto más. A mis sobrinos y hermano dejo todo. Con todo mi amor. Perdóname mamá. 11-24".
Posteriormente se corroboró que esta carta fue realizada mientras Yhonier, al parecer, torturaba a su hermano y lo apuñalaba con un objeto cortopunzante que quedó incrustado en su abdomen. Pero la tortura no habría terminado ahí, ya que Yhonier también desbloqueó el celular de su hermano y lo obligó a grabar un video en el que se culpaba por estas muertes mientras agonizaba.
El intento fallido de encubrimiento
Como reveló la investigación, después Yhonier intentó maquillar la escena para hacer creer que Mauricio se había suicidado y que antes había acabado con la vida de su propia madre. Sin embargo, varias pistas ayudaron a desenmascarar lo ocurrido:
- La cuchilla que quedó incrustada en el cuerpo de Mauricio
- Una cortada que Yhonier tenía en una de sus manos
- Un trapero y una escoba que dejó en la habitación donde fueron encontradas las víctimas
Durante una audiencia, Leal admitió el crimen de su mamá y su hermano, pero luego se retractó y el juez determinó que no tendría ningún tipo de rebaja en su condena, por lo que no obtuvo una rebaja de penas y fue sentenciado definitivamente a 55 años y tres meses de prisión.
Este caso continúa siendo uno de los más impactantes en la memoria judicial colombiana, no solo por la brutalidad de los crímenes, sino por tratarse de un fratricidio que destruyó una familia que había luchado junta por salir adelante desde sus humildes orígenes en el Valle del Cauca.



