Ciclón Gezani deja 20 muertos y devastación en Madagascar: Toamasina con 80% de daños
Ciclón Gezani deja 20 muertos y devastación en Madagascar

Ciclón Gezani causa estragos en Madagascar: 20 fallecidos y devastación generalizada

La costa este de Madagascar enfrenta una grave crisis humanitaria tras el paso del ciclón tropical Gezani, que tocó tierra con vientos sostenidos de hasta 180 kilómetros por hora. Según el último informe de la Oficina Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (BNGRC), el balance preliminar registra 20 personas fallecidas, 33 heridas y 15 desaparecidas, cifras que podrían aumentar conforme avancen las labores de rescate y evaluación.

Toamasina: epicentro de la devastación

Durante una conferencia de prensa en Antananarivo, la ministra de Estado para la Refundación, Hanitra Razafimanantsoa, reveló que el 80% de Toamasina, la segunda ciudad más grande del país insular, sufrió daños significativos. La urbe, que alberga el puerto más importante de Madagascar, enfrenta un corte general de electricidad que dificulta las comunicaciones y las operaciones de auxilio.

"El trabajo es colosal", afirmó Razafimanantsoa, destacando la caída de postes y árboles sobre las líneas eléctricas de Jirama, el proveedor nacional de energía. Las autoridades estiman que solo el 50% del suministro eléctrico podrá restablecerse para el próximo domingo, lo que prolonga la emergencia en una ciudad ya severamente afectada.

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Infraestructura crítica comprometida

El impacto del ciclón Gezani ha paralizado vías vitales para la economía y el transporte. El ministro de Obras Públicas, Henri Jacob Razafindrianarivo, confirmó el cierre temporal de la Ruta Nacional 2, que conecta Toamasina con la capital Antananarivo, debido al aumento del nivel del agua. La Ruta Nacional 44 también permanece inhabilitada, aislando a comunidades enteras.

Además, se reportaron daños en almacenes de productos básicos ubicados en Toamasina, lo que podría desencadenar una crisis de abastecimiento en el país. Sonia Carole Ray, responsable de comunicaciones de la BNGRC, advirtió que "es difícil obtener información de la ciudad de Toamasina" por los cortes eléctricos, lo que complica la coordinación de la ayuda humanitaria.

Cifras alarmantes y desplazamientos masivos

Las estadísticas oficiales indican que 3.208 personas se han visto afectadas directamente por el ciclón, equivalentes a 744 hogares. De ellas, 2.742 personas están desplazadas y buscan refugio en albergues temporales. Las muertes confirmadas hasta el momento se concentran en los distritos de Toamasina II y Ambatondrazaka, zonas que recibieron el impacto más violento del fenómeno meteorológico.

Comunidades rurales en situación crítica

En la comuna rural de Bemasoandro, ubicada en el distrito de Atsimondrano, el alcalde Ranitsilo Jimmy describió a EFE cómo enfrentaron el ciclón "de forma controlada", aunque sufrieron inundaciones severas, especialmente en el margen derecho del río Ikopa, el segundo más largo de Madagascar. "Nuestra evaluación indica que 42 familias han sido desplazadas, lo que suma un total de 166 personas", precisó el funcionario.

Jimmy lamentó que, desde el paso del ciclón Fytia el pasado 31 de enero, aún hay barrios sin acceso a agua corriente, agravando la vulnerabilidad de la población. Recordemos que Fytia, que atravesó Madagascar de oeste a este, dejó 14 fallecidos y afectó a más de 85.000 habitantes, evidenciando la recurrencia de desastres climáticos en la región.

Un país bajo constante amenaza climática

La sucesión de ciclones tropicales en Madagascar subraya la exposición crónica del país a fenómenos meteorológicos extremos. Gezani no solo ha causado pérdidas humanas y materiales inmediatas, sino que ha profundizado las carencias estructurales en infraestructura eléctrica, vial y de abastecimiento, planteando desafíos de reconstrucción a largo plazo.

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Las autoridades continúan evaluando los daños totales y coordinando la respuesta de emergencia, mientras organizaciones humanitarias se movilizan para asistir a las miles de personas afectadas. La comunidad internacional observa con preocupación el deterioro acelerado de las condiciones de vida en una nación insular que enfrenta, una vez más, la furia de la naturaleza.