Colombia Enfrenta una Emergencia Nacional por Inundaciones y Corrupción
La situación en Colombia es crítica, con inundaciones severas que afectan a múltiples regiones, particularmente al departamento de Córdoba, donde más de 77.000 familias están en vilo. Según Fedegán, las cifras son alarmantes: 231.000 hectáreas afectadas, más de 3.000 semovientes fallecidos y más de 30.000 hectáreas de cultivos como plátano, algodón, yuca, hortalizas y cacao dañadas. Esta calamidad natural ha sumido a miles de labriegos en una profunda crisis, perdiendo sus hogares, enseres y medios de subsistencia.
La Politización de la Tragedia y la Corrupción en la UNGRD
Mientras los ciudadanos sufren, la respuesta política ha sido lamentable. El presidente, en un aparente frente frío electoral, ha culpado a la oposición de las lluvias, desviando la atención de soluciones urgentes. Peor aún, la corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha exacerbado la emergencia. Exfuncionarios como Carlos Ramón González y Olmedo están implicados en desvíos de recursos, dejando al país sin fondos vitales para mitigar desastres. Esto ocurre en un gobierno que llegó con promesas anticorrupción, pero donde los ratones han estado cuidando el queso, según críticas populares.
Propuestas y Soluciones Urgentes para los Damnificados
Ante esta emergencia, es imperativo que todos los actores—gobierno, oposición, gremios y ciudadanía—se unan para encontrar soluciones. El presidente debe escuchar a los gobernadores, quienes señalan que hay 6,5 billones de pesos en regalías congeladas que podrían liberarse para ayudar. Además, propuestas como la de José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, ofrecen ideas prácticas para paliar la situación del campo y no deben ser desechadas. Es hora de priorizar la nobleza y la humanidad por los damnificados, quienes verdaderamente están en emergencia, en lugar de caer en revanchismos o desplantes políticos.
La declaración de una cuarta emergencia por 8 billones de pesos, junto con contratos firmados por 14,8 billones antes de la ley de garantías, muestra un gobierno inundado de burocracia mientras la salud y otros sectores también colapsan. En este contexto, un impuesto a los ricos no es visto como oportuno por técnicos, quienes insisten en la necesidad de plata de caja inmediata. Colombia no puede permitirse más dilaciones; la apertura de recursos congelados y la colaboración departamental son esenciales para superar esta crisis que ahoga las esperanzas de millones.



