Emergencia humanitaria en Córdoba por inundaciones sin precedentes
El departamento de Córdoba enfrenta una de sus peores crisis climáticas en años, con 27 de sus 30 municipios declarados en alerta roja debido a las intensas lluvias que azotan la región. Las cifras oficiales revelan una situación desgarradora: 120.000 personas damnificadas y aproximadamente 40.000 familias obligadas a abandonar sus hogares en busca de refugio seguro.
Ríos desbordados y comunidades aisladas
El frente frío proveniente del norte del continente ha provocado el desbordamiento crítico de los ríos Sinú, San Jorge y Canalete, junto con numerosos afluentes menores. Las aguas han borrado por completo los límites entre los cauces naturales y las calles urbanas, creando un paisaje de desolación donde el agua alcanza niveles desde la cintura hasta cubrir casas enteras en las zonas más afectadas.
La magnitud de la inundación es tal que 5.500 animales permanecen en situación de riesgo, esperando ayuda humanitaria que aún no llega a todas las áreas. Familias cordobesas relatan haberlo perdido todo: sus viviendas, enseres y, en muchos casos, sus medios de subsistencia vinculados a la agricultura y ganadería.
Suspensión de clases y refugios improvisados
Ante la gravedad de la situación, la Gobernación de Córdoba ha tomado medidas drásticas. Todos los establecimientos educativos de los 27 municipios afectados suspenderán clases inicialmente desde el lunes 9 hasta el viernes 13 de febrero, con posibilidad de extensión si las condiciones meteorológicas no mejoran.
La mayoría de los albergues temporales se han establecido en colegios públicos, donde miles de desplazados buscan protección contra los elementos. Sin embargo, la infraestructura educativa enfrenta presión adicional mientras cumple esta función humanitaria no prevista.
Dificultades logísticas y riesgos sanitarios
Los organismos de rescate enfrentan enormes desafíos para llegar a las comunidades rurales más aisladas. Solo mediante el uso de botes especializados de la Brigada de Atención y Prevención de Desastres del Ejército Nacional han logrado establecer contacto limitado con algunas poblaciones.
Los testimonios desde el terreno son desesperanzadores: "Lastimosamente, perdimos todo, incluso nuestros animales. Le pido al Gobierno que por favor nos ayude. Necesitamos mucha ayuda y seguiremos necesitándola para arreglar nuestras casas", relata uno de los afectados.
Además de la pérdida material, emerge una creciente preocupación sanitaria. La proliferación masiva de mosquitos en las aguas estancadas genera temores fundados sobre brotes de enfermedades. Los damnificados expresan su angustia: "En eso sí nos tienen desamparados... alguna rasquiña o malestar que requiera de medicamentos, pero ¿dónde vamos nosotros a conseguir medicamentos a estas alturas?".
Un llamado urgente a la acción coordinada
La emergencia en Córdoba requiere una respuesta inmediata y coordinada entre autoridades nacionales, departamentales y organismos de socorro. Mientras las lluvias continúan, la prioridad sigue siendo la evacuación segura de personas en riesgo, la provisión de alimentos y agua potable, y la atención médica básica para prevenir crisis sanitarias secundarias.
Las familias cordobesas, históricamente resilientes frente a las adversidades climáticas, enfrentan esta vez una prueba de dimensiones extraordinarias que demandará no solo ayuda inmediata sino también planes de reconstrucción a mediano y largo plazo para recuperar lo perdido.