Córdoba bajo el agua: asfixia de ciénagas y ganadería extensiva agravan inundaciones históricas
Córdoba: asfixia de ciénagas agrava inundaciones históricas

Córdoba sumergido: 19 días de inundaciones exponen crisis ambiental histórica

El departamento de Córdoba completa 19 días bajo el asedio del agua y el barro, en lo que autoridades y comunidades califican como una de las peores emergencias climáticas de las últimas décadas. Más de 70.000 familias damnificadas, miles de hectáreas de maíz y arroz sepultadas bajo el agua, y una economía local paralizada son el saldo de esta tragedia que va más allá de las lluvias intensas.

La verdadera causa: la asfixia sistemática de los cuerpos de agua

Detrás de la furia aparente de la naturaleza, se esconde un culpable más silencioso y devastador: la asfixia progresiva de ciénagas, quebradas y caños debido a décadas de intervención humana irregular. El diagnóstico es claro: terraplenes, jarillones y cercas han desviado el cauce natural de los cuerpos hídricos, impidiendo que las ciénagas cumplan su función vital como vasos reguladores durante las temporadas de lluvias intensas.

"Ustedes tenían razón", admitió el director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), Felipe Harman, frente a las comunidades afectadas. "Si no se recuperan estos espacios vitales para el agua, situaciones como la emergencia climática van a generar más daños en la región", alertó el funcionario, reconociendo el papel fundamental de las comunidades en la identificación del problema.

Mapa del desastre: los puntos críticos donde el agua perdió su camino

Gracias al conocimiento ancestral de quienes habitan el territorio, la ANT ha identificado los focos de intervención urgente en los sistemas cenagosos más golpeados:

  • Cienaga Grande del Bajo Sinú: Considerado el corazón hídrico del departamento, hoy asfixiado por sedimentación y el cierre de sus bocas naturales.
  • Charco Ají (Ciénaga de Oro): Punto crítico donde el represamiento ha devastado completamente los ingresos de los pescadores artesanales.
  • Martinica y Berlín (Montería): Zonas donde la expansión descontrolada de la frontera agropecuaria ha bloqueado el libre flujo del río Sinú.
  • Vichal y Corralito (Cereté): Territorios donde las inundaciones han dejado a cientos de familias campesinas sin sus cultivos de subsistencia.

Un giro histórico: escuchar al territorio para salvar el territorio

En un hecho sin precedentes, la Junta de Defensa de Baldíos, el director de la ANT, junto a pescadores y campesinos, sellaron un pacto para 'desbloquear' el ecosistema y devolverle al agua su camino natural. La subdirectora de Administración de Tierras, Lina María Salcedo Mesa, destacó que la solución técnica no vendrá de un escritorio en Bogotá, sino de la memoria colectiva de quienes conocen el territorio.

"Escuchar sus voces nos permite conocer cómo estos cuerpos de agua se han comportado a través de los años", señaló la funcionaria, subrayando que la intervención será articulada con la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú (CVS) para iniciar acciones a corto plazo.

La emergencia en números: una tragedia que no cesa

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) había instalado el puesto de mando unificado el primero de febrero, advirtiendo sobre la alerta roja desde la hidroeléctrica Urra 1 y el frente frío que golpeaba las costas. Los pueblos del Alto Sinú fueron los primeros en recibir las cascadas de agua, pero la magnitud real del desastre se comprende mejor en la vereda El Vidrial, en las afueras de Montería.

Esta población, expuesta directamente a la ciénaga de la Caimanera, fue la primera en sufrir los rigores de las inundaciones y, 19 días después, el agua no muestra señales de bajar de nivel, manteniendo a familias enteras en situación de extrema vulnerabilidad.

Cienagas como bienes públicos: la defensa de la soberanía alimentaria

La ANT fue enfática en su postura: las ciénagas son bienes públicos inalienables que deben volver al servicio de la población campesina que ha sido desplazada por el agua. "La defensa de las ciénagas es también la defensa de la vida y de la soberanía alimentaria", concluyó Harman, estableciendo un vínculo directo entre la salud de los ecosistemas y la seguridad alimentaria de las comunidades.

La meta inmediata es demoler las estructuras artificiales que mantienen al agua 'encajonada' y permitir que la llanura cordobesa respire de nuevo. Tras 19 días de zozobra, pescadores de Charco Ají y campesinos de Martinica ven en este plan una esperanza concreta para que el próximo invierno no vuelva a arrebatarles el pan de la mesa.