Damnificados en Córdoba denuncian explotación mediática durante emergencia invernal
Las comunidades ribereñas afectadas por la creciente del río Sinú en el municipio de San Pelayo, departamento de Córdoba, han expresado su profundo malestar ante la llegada masiva de creadores de contenido digital que, según denuncian, están utilizando su tragedia para generar ingresos económicos. Decenas de familias de la vereda San Rafael, cuyas viviendas permanecen sumergidas bajo las aguas, enfrentan no solo la pérdida material sino también lo que describen como una exposición mediática no consentida que agrava su situación emocional.
La ayuda convertida en espectáculo viral
El reclamo se intensificó tras la circulación de un video en redes sociales donde una mujer afectada cuestiona directamente el comportamiento de influencers que visitan la zona. "Vienen aquí a cargar a los niños, a sacar a las viejitas en los brazos para ganar plata a costillas de uno", afirma en la grabación que ha generado amplia discusión en plataformas digitales. Los damnificados aseguran que muchas de estas visitas se limitan a grabaciones breves y fotografías, con promesas de ayuda que rara vez se materializan en mercados, materiales de construcción o apoyo sostenido.
Para quienes han perdido casi todas sus pertenencias, esta exposición pública representa una segunda herida psicológica. Las familias afectadas explican que no rechazan la solidaridad genuina, sino que cuestionan una forma de asistencia que, en su percepción, transforma el dolor humano en contenido viral para beneficio personal de los creadores de contenido.
Impacto físico y emocional de la exposición mediática
El malestar de las comunidades no se limita a la presencia de cámaras. Los habitantes de las zonas ribereñas también denuncian que el tránsito constante de lanchas por el río Sinú, muchas veces relacionado con actividades de grabación, ha empeorado su situación material. El oleaje generado por estas embarcaciones sigue golpeando las viviendas afectadas, permitiendo que el agua vuelva a entrar a casas que esperan poder habitar nuevamente.
Ante esta realidad, las comunidades han adoptado una posición firme: no permitirán el ingreso de más personas que lleguen únicamente con fines de grabación. Exigen que la ayuda humanitaria se entregue sin cámaras, sin transmisiones en vivo y sin convertirlos en protagonistas involuntarios de narrativas ajenas a su experiencia.
La polémica en redes sociales y el llamado al respeto
En los comentarios de las publicaciones digitales, numerosos usuarios han cuestionado la postura de los afectados, defendiendo a los influencers argumentando que gracias a esos videos la situación se hizo viral y llegaron más ayudas. Otros incluso han calificado a las comunidades de "desagradecidas", generando un debate polarizado sobre los límites éticos del contenido en situaciones de emergencia.
Mientras la polémica crece en el entorno digital, en San Pelayo el llamado de las familias es claro y consistente. Insisten en que visibilizar una tragedia no puede significar exponer sin límites la dignidad de quienes la padecen. En medio de la emergencia invernal que afecta a más de 94.000 familias en Colombia según reportes oficiales, estas comunidades piden algo que consideran fundamental: respeto por su privacidad, escucha genuina de sus necesidades y un trato humanitario que priorice su recuperación sobre el contenido viral.
La situación en Córdoba refleja un fenómeno creciente donde las emergencias humanitarias se convierten en escenarios de producción de contenido, planteando preguntas urgentes sobre los límites éticos del periodismo ciudadano y el activismo digital en contextos de vulnerabilidad extrema.



