Urrá I: entre críticas y defensa técnica en medio de la crisis por inundaciones en Córdoba
En un inicio de año marcado por una temporada de lluvias atípica, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) reporta cifras alarmantes: 185 eventos asociados a lluvias han afectado a 20 departamentos y 132 municipios, con 155.000 hectáreas inundadas y más de 182.000 personas impactadas. En este escenario nacional, Córdoba emerge como el departamento más golpeado, con aproximadamente 62.000 familias afectadas, una situación que ha reavivado un debate regional de larga data: el papel de la Central Hidroeléctrica Urrá I en las inundaciones que mantienen amplias zonas bajo el agua.
Las críticas: voces locales señalan a Urrá I como agravante
Mientras las imágenes de campos anegados y poblaciones incomunicadas se multiplican, diversas voces locales han señalado directamente a Urrá I como una de las responsables del desbordamiento del río Sinú. Las críticas se centran específicamente en:
- La operación del embalse y sus protocolos de descarga
- La gestión de los niveles de agua durante periodos de lluvias intensas
- La percepción de que las acciones de la central habrían agravado la emergencia en municipios ribereños
Esta perspectiva ha ganado fuerza en la opinión pública cordobesa, especialmente en un contexto de alta sensibilidad social por las pérdidas materiales y productivas que deja la actual temporada invernal, considerada una de las más severas en años recientes.
La defensa técnica: Urrá I como regulador clave del Sinú
Frente a estas acusaciones, sectores técnicos y expertos en gestión del riesgo sostienen una visión diametralmente opuesta. Desde esta perspectiva, la central hidroeléctrica ha funcionado como un soporte fundamental para evitar que la situación en Córdoba fuera aún más catastrófica.
Urrá I cuenta con características técnicas impresionantes:
- Un embalse de 7.988 hectáreas de extensión
- Un volumen total de 1.616,71 millones de metros cúbicos
- Un diseño multipropósito que incluye específicamente la amortiguación de crecientes
Durante episodios de lluvias intensas, el embalse permite retener grandes volúmenes de agua y regular las descargas hacia el cauce bajo del Sinú, reduciendo significativamente los picos de caudal que eventualmente llegarían a las zonas pobladas. Los expertos argumentan que, sin esta capacidad de regulación, las inundaciones en Córdoba podrían haber alcanzado dimensiones aún más dramáticas.
Urrá II: el proyecto pendiente que reabre el debate
La controversia actual ha reabierto simultáneamente la discusión sobre Urrá II, un proyecto que sigue pendiente de ejecución y que, según algunos analistas especializados, podría fortalecer sustancialmente la capacidad de regulación del río Sinú si finalmente se materializara.
Para estos expertos, ampliar la infraestructura de control hídrico no eliminaría completamente el riesgo de inundaciones -especialmente en un contexto de cambio climático donde las temporadas de lluvias extremas son cada vez más frecuentes e intensas- pero sí permitiría mitigar mejor los impactos y ofrecer mayor protección a las comunidades ribereñas.
El funcionamiento de Urrá I: más allá de la generación eléctrica
La Central Hidroeléctrica Urrá I opera con un sistema diseñado para múltiples propósitos. Más allá de su función principal de generación eléctrica, su embalse actúa como:
- Un regulador natural del caudal del río Sinú
- Un amortiguador durante periodos de lluvias intensas
- Un mecanismo de control para prevenir crecientes súbitas
La operación de la central sigue protocolos técnicos establecidos que buscan balancear la generación de energía con la gestión del riesgo hídrico, aunque este equilibrio se vuelve particularmente complejo durante temporadas de lluvias excepcionales como la actual.
La discusión sobre Urrá I trasciende lo técnico para convertirse en un debate social y político que refleja las tensiones entre desarrollo energético, gestión ambiental y protección de comunidades vulnerables. Mientras Córdoba enfrenta una de sus peores crisis por inundaciones, la pregunta sobre el rol real de esta infraestructura continúa dividiendo opiniones y exigiendo respuestas claras basadas en evidencia científica y técnica.



