Incendio en emblemática Catedral de Santa Marta durante celebraciones de Jueves Santo
Las autoridades y la Diócesis de Santa Marta revelaron las causas del incendio que generó alarma la noche del Jueves Santo, 2 de abril de 2026, al interior de la Catedral Basílica Menor, un templo con casi cinco siglos de historia que es considerado la primera catedral edificada bajo jurisdicción eclesiástica en América del Sur.
Origen del fuego en nave lateral del templo
De acuerdo con los reportes preliminares del Cuerpo de Bomberos y la administración eclesiástica, la emergencia no fue intencional ni producto de fallas estructurales, sino un incidente directamente asociado al uso de veladoras durante las celebraciones de Semana Santa. El origen del fuego fue ubicado en una nave lateral del templo, específicamente en el sector cercano al nicho donde habitualmente se ubica la imagen de Santa Marta.
Según explicó el párroco José Javier Garcerant, en ese punto se había presentado una acumulación significativa de velas encendidas, una práctica frecuente durante las jornadas litúrgicas de alta concurrencia. Las veladoras se habrían volcado parcialmente, iniciando un foco de fuego que en un principio era de baja intensidad, pero que se propagó rápidamente por las condiciones del lugar.
Intento fallido con agua agravó la situación
Uno de los elementos que intensificó el incendio fue la reacción inicial de algunas personas que intentaron apagar el fuego utilizando agua. Las autoridades confirmaron que esta acción resultó contraproducente, ya que la mezcla del agua con la parafina de las velas habría acelerado la propagación de las llamas hacia superficies cercanas.
El fuego alcanzó parte de la pared interna, el techo y el piso del sector afectado, generando humo denso dentro del templo y obligando a la evacuación inmediata de feligreses, comerciantes y turistas que se encontraban en el Centro Histórico de la ciudad durante ese momento.
Daños materiales sin víctimas humanas
El balance oficial confirmó que no se registraron personas heridas, lo que fue considerado fundamental para evitar una tragedia mayor, teniendo en cuenta la cantidad de asistentes que se encontraban en la Catedral durante esa franja horaria. Los daños fueron exclusivamente materiales, afectando:
- Sillas y mobiliario del sector
- Elementos decorativos
- Algunas superficies del inmueble
Las imágenes religiosas no resultaron afectadas, y en el caso específico de la figura principal de Santa Marta, esta no se encontraba en el nicho al momento del incendio, ya que había sido retirada previamente como parte de la programación litúrgica del Martes Santo.
Respuesta rápida de organismos de socorro
El Cuerpo de Bomberos de Santa Marta logró controlar la emergencia en pocos minutos, evitando que el fuego se extendiera a otras áreas del templo o comprometiera la estructura general del edificio, considerado patrimonio histórico de la ciudad. La Policía Metropolitana apoyó las labores de evacuación y acordonamiento del sector, demostrando una coordinación efectiva entre las entidades.
Valor histórico excepcional del templo
La Catedral Basílica Menor de Santa Marta no es solo uno de los principales templos religiosos del Caribe colombiano, sino uno de los edificios más antiguos y simbólicos de la historia del país. Ubicada en el corazón del Centro Histórico, su construcción actual se remonta a la década de 1760, bajo la iniciativa del obispo Nicolás Gil Martínez Malo y el gobernador Andrés Pérez.
En reconocimiento a su valor histórico, arquitectónico y simbólico, la catedral fue declarada Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional, clasificación que obliga a extremar las medidas de conservación, mantenimiento y protección del inmueble. Este estatus implica que cualquier afectación, así sea parcial, tiene implicaciones patrimoniales que trascienden el ámbito local.
Llamado a precaución con velas en espacios patrimoniales
Tras el incidente, la Diócesis y las autoridades reiteraron el llamado a los feligreses para extremar precauciones con el uso de velas en espacios cerrados y patrimoniales, especialmente en días de alta concurrencia como la Semana Santa. A pesar del incidente, la Iglesia confirmó que la programación religiosa continúa con normalidad, aunque se implementarán medidas adicionales de seguridad.
Este evento ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los espacios históricos durante celebraciones masivas y la importancia de mantener protocolos de seguridad actualizados para proteger el patrimonio cultural de la nación.



