La Mojana: Cuatro años de inundaciones perpetuas condenan a Sucre a la pobreza extrema
La Mojana: 4 años de inundaciones condenan a Sucre a pobreza

La tragedia perpetua de La Mojana: Cuatro años bajo las aguas

En el corazón de la Depresión Momposina, donde los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge convergen, se desarrolla una crisis humanitaria y ambiental de proporciones alarmantes. La subregión de La Mojana, otrora considerada el gran riñón regulador de las aguas del norte colombiano, lleva cuatro años sumergida en inundaciones que han condenado a sus habitantes a la pobreza extrema.

Una gobernadora frente al desastre

Lucy García Montes, Gobernadora de Sucre, describe con crudeza la situación: "Estamos gravemente afectados con esta temporada, con esta variabilidad climática y las condiciones atípicas. Esta era la época más seca del año para nosotros en Sucre, pero se han presentado incrementos inusuales en los niveles de los ríos Cauca y San Jorge. Pero en realidad hace cuatro años estamos inundados".

La funcionaria revela que actualmente enfrentan dos frentes de emergencia: en La Mojana, donde permanecen 40.000 damnificados, y en la subregión del Golfo Morrosquillo, con 9.000 afectados adicionales debido al paso de un frente frío.

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El punto de quiebre: Cara de Gato

El 27 de agosto de 2021 marcó un antes y un después para la región. El rompimiento del Jarillón en el sector Cara de Gato, en San Jacinto del Cauca (Bolívar), abrió una brecha que inundó catastróficamente 11 municipios de cuatro departamentos: Bolívar, Sucre, Córdoba y Antioquia.

Desde aquel evento, el panorama ha sido desolador. Inicialmente, 93.722 personas resultaron damnificadas. Hoy, casi cinco años después, la subregión permanece sumergida en una Calamidad Pública permanente. Las comunidades, que apenas intentaban recuperarse de los estragos de la pandemia de Covid-19, quedaron atrapadas en un ciclo de inundaciones recurrentes que ha destruido viviendas, cultivos y medios de subsistencia.

Agricultura devastada y deudas impagables

La crisis agrícola es particularmente grave. Según la Gobernación de Sucre, este año las comunidades han perdido 500 hectáreas de cultivos de patilla en el municipio de Majagual. "Históricamente la siembra de patilla es por esta época, por ser la más seca del año. En los meses de febrero y marzo. Ahora, con estas lluvias inesperadas, se perdió toda la patilla. Todos los años los cultivadores asumen créditos precisamente para hacer sus cultivos, pero este 2026 lo perdieron todo, menos las deudas con los bancos", explica la Gobernadora García.

La paradoja del agua: Inundados pero sedientos

Una cruel paradoja define la emergencia sanitaria: mientras las comunidades viven con el agua a la cintura, el 49% de la población no tiene acceso a agua potable. Esta carencia, sumada a la saturación de los sistemas de caños y ciénagas, ha disparado una crisis de salud pública silenciosa.

En Sucre luchan contra brotes de dengue, infecciones respiratorias, enfermedades diarreicas agudas, problemas de piel persistentes por contacto con aguas contaminadas, y un impacto profundo en la salud mental debido a la pérdida constante de patrimonio y la incertidumbre permanente.

Las causas humanas del desastre

La crisis no es solo climática; es un desastre provocado por la mano humana. La Mojana sufre las consecuencias de lo que ocurre aguas arriba. La minería ilegal de oro en los ríos Nechí y Cauca ha vertido toneladas de mercurio y residuos contaminantes que terminan decantándose y taponando los humedales mojaneros, convirtiendo las inundaciones en una amenaza tóxica.

A esto se suma la deforestación, la ganadería extensiva y la compactación de sedimentos. Ante esta combinación letal, caños, quebradas y humedales han perdido su capacidad de amortiguación, y el agua, al no encontrar flujo, se estanca e inunda pueblos enteros.

Una alerta permanente

Argemiro Tuirán, coordinador de Gestión del Riesgo y Desastres del municipio de Guaranda, alerta: "Estamos alarmados por el aumento de los niveles del Río Cauca a causa del aumento de la carga en Hidroituango aguas arriba. Las aguas del río San Jorge ya están entrando con fuerza a los municipios de San Marcos, Caimito y San Benito Abad".

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El funcionario revela que en el boquete de Cara de Gato realizaron una obra de reducción, pero aún no hay cierre definitivo, manteniendo a la región en riesgo constante.

El futuro incierto de una región resiliente

El Gobierno Nacional y las autoridades regionales mantienen el enfoque en cuatro componentes humanitarios críticos: Seguridad Alimentaria, Salud, Albergues y Agua/Saneamiento. Sin embargo, los expertos advierten que las soluciones temporales ya no bastan.

Mientras el Jarillón de Cara de Gato no sea intervenido con ingeniería de fondo y no se detenga la sedimentación minera, los habitantes de municipios como San Benito, Guaranda, Majagual y Ayapel seguirán siendo náufragos en su propia tierra.

La Mojana se ha convertido en el espejo de la vulnerabilidad de Colombia ante el cambio climático, y en el futuro inmediato que podría esperar a los habitantes de la cuenca del Sinú, en Córdoba. No es solo un problema de ingeniería hidráulica; es una deuda histórica con una población diversa y resiliente que se niega a desaparecer bajo el lodo y el olvido.