Lorica (Córdoba) contiene boquete de 150 metros con trabajo comunitario titánico
Lorica frena inundaciones con trabajo comunitario en boquete de 150m

La comunidad de Lorica se une para frenar las aguas del Sinú

En un esfuerzo titánico que duró quince jornadas continuas, los habitantes de las veredas Nueva Colombia y Cotocá Arriba, en la zona rural de Lorica, Córdoba, lograron contener un boquete de aproximadamente 150 metros que se abrió en las riberas del río Sinú. Esta ruptura amenazaba con inundaciones devastadoras para viviendas, cultivos y caminos de acceso, por lo que la comunidad decidió actuar de inmediato sin esperar respuestas institucionales.

Una respuesta inmediata ante la emergencia

Según reportes del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la magnitud de la ruptura ponía en riesgo a decenas de familias. Ante esta situación, los voluntarios comenzaron a construir una estructura artesanal utilizando madera, estacas, lonas plásticas y, principalmente, centenares de bultos de arena que debían ser llenados y trasladados manualmente.

"Las jornadas se realizaron bajo un sol intermitente y lluvias persistentes, con un objetivo común: frenar el avance de las aguas", explicaron los organizadores comunitarios. El trabajo se organizó por turnos y relevos, donde incluso mujeres de la comunidad preparaban comidas para mantener energizados a quienes trabajaban en el barro.

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El apoyo institucional fortalece los esfuerzos

Con el paso de los días, la dimensión de la emergencia exigió más recursos. Más de 50 integrantes de entidades operativas se sumaron a las labores, incluyendo:

  • Policía Nacional
  • Cruz Roja Colombiana
  • Bomberos Voluntarios
  • Defensa Civil Colombiana
  • Armada Nacional
  • Funcionarios de la Alcaldía de Lorica

La coordinación conjunta permitió movilizar entre 500 y 1.000 bultos de arena por día, un ritmo que facilitó el cierre gradual del boquete. La UNGRD también distribuyó 6.800 pares de botas de caucho en la región, equipamiento esencial para trabajar en condiciones de barro y agua.

Condiciones climáticas adversas

El frente frío que afectó la región Caribe durante febrero complicó significativamente las labores. Las lluvias persistentes entre el 22 y el 26 de febrero elevaron los caudales del Sinú y pusieron en riesgo la etapa de finalización del cierre. Los reportes técnicos anticipaban estos aumentos, lo que obligó a mantener vigilancia permanente sobre el jarillón artesanal y otros puntos vulnerables de la cuenca.

El gobernador de Córdoba, junto a personal técnico de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS) y el alcalde de Lorica, realizó una inspección en los sectores afectados. Durante la visita se confirmó la necesidad de avanzar no solo en medidas de choque, sino en soluciones estructurales para reducir la vulnerabilidad de las riberas.

Una fotografía regional preocupante

Los reportes de monitoreo satelital revelaron que, para mediados de febrero, Córdoba acumulaba más de 113.000 hectáreas inundadas, convirtiéndose en una de las zonas más golpeadas del país durante esta temporada invernal atípica. Esta presión sobre los ríos explicaba la urgencia de coordinar respuestas de mayor escala.

En Cotocá Arriba, Sarandelo y zonas vecinas, equipos militares ayudaron a mantener la estabilidad del jarillón y a mitigar los efectos del desbordamiento. Unidades navales participaron en el llenado de costales, construcción de barreras adicionales y acompañamiento a familias que requerían evacuación.

Un logro comunitario con mirada al futuro

Finalmente, después de semanas de esfuerzo continuo, el cierre del boquete de Nueva Colombia se logró gracias a la mezcla de voluntariado, acompañamiento institucional y resistencia comunitaria. La estructura artesanal, aunque provisional, permitirá controlar el paso del agua y dar un respiro a las familias de la zona.

"La comunidad cumplió con su parte; ahora esperan que las instituciones avancen en las soluciones de fondo que la zona ha solicitado durante años", señalaron los habitantes. Mientras tanto, el jarillón construido durante quince días de trabajo intensivo seguirá siendo testimonio de que, cuando la inundación avanzaba, Lorica supo contenerla unida.

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Las autoridades mantienen la alerta ante posibles nuevas crecientes, reconociendo que el riesgo no ha desaparecido completamente. Sin embargo, este esfuerzo conjunto marca un hito en la historia de las emergencias ambientales del país, demostrando el poder de la organización comunitaria frente a las adversidades climáticas.