Milagro en Vanegas: Familias Sobreviven a la Furia del Río Lebrija en Santander
Milagro en Vanegas: Sobreviven a la Furia del Río Lebrija

La Furia del Río Lebrija Devasta la Vereda Vanegas en Santander

El desbordamiento del río Lebrija ha causado una tragedia de proporciones históricas en la vereda Vanegas, ubicada en la zona rural de Lebrija, Santander. Decenas de familias han visto sus hogares destruidos, sus cultivos arrasados y sus enseres personales desaparecer bajo el agua y el lodo. Este evento, que ocurrió hace nueve días, ha dejado una estela de destrucción y relatos de supervivencia que bordean lo milagroso.

Nancy Suárez Mantilla: Una Cadena de Casualidades que Salvaron su Vida

Nancy Suárez Mantilla, una mujer con discapacidad en ambos pies, describe cómo la madrugada del desastre se transformó en una pesadilla. "El agua entró sin pedir permiso", recuerda con emoción. A pesar de las dificultades para moverse con rapidez, Nancy intentó ponerse de pie cuando el agua ya le llegaba a las rodillas. En cuestión de minutos, quedó atrapada en su propia casa, inmovilizada por el lodo que avanzaba con fuerza implacable.

Su esposo y un vecino acudieron al rescate, pero los tres quedaron atrapados por la corriente. En un momento crítico, Nancy cayó y el barro comenzó a jalarla hacia abajo. Desde el suelo, suplicó que la soltaran para salvar a los demás. Sin embargo, su esposo se aferró a ella con una determinación inquebrantable, resistiendo la fuerza del agua que intentaba separarlos.

El milagro ocurrió cuando lograron abrir una lámina del techo y subirse a lo alto de la estructura. Desde allí, Nancy fue testigo de cómo el agua arrasaba con todo a su paso: "Veía que las casas se caían y yo dije 'Dios mío, viene por la mía'... la casa temblaba". Los gritos de auxilio se mezclaban con el estruendo del agua, creando una escena apocalíptica que duró horas hasta que llegaron los equipos de rescate.

David Herrera: Dejarse Llevar por la Corriente para Sobrevivir

Mientras Nancy luchaba por su vida desde el techo de su casa, David Herrera enfrentaba la tragedia desde una perspectiva diferente. Al intentar regresar a Vanegas, se encontró con que la vereda había desaparecido bajo el agua. Desde una loma, observó cómo las casas comenzaban a derrumbarse y alguien le advirtió sobre una nueva avalancha que se aproximaba.

En un acto de instinto puro, David se lanzó al río y se dejó llevar por la corriente, sosteniendo únicamente un bolso con la esperanza de que el agua lo depositara en un lugar seguro. Su familia, sin comunicación debido a la falta de señal, lo dio por desaparecido durante horas, hasta que reapareció milagrosamente.

"La familia, la mujer y mis hijos pensaban que yo estaba muerto y me había ahogado", relata David con emoción. Cuando finalmente se reunió con sus seres queridos, su hija lo abrazó sin preguntar nada, solo agradeciendo que estuviera vivo. La pérdida material quedó en segundo plano frente al milagro de la supervivencia.

Las Consecuencias de la Tragedia en Vanegas

El balance de la tragedia es desolador:

  • Más de 60 familias damnificadas
  • Casas completamente destruidas o cubiertas de barro
  • Cultivos y enseres personales arrasados
  • Una víctima mortal confirmada: Antonio Libreros, un adulto mayor que vivía en la casa más cercana al río
  • Calles desaparecidas bajo el lodo y los escombros

Muchas familias han tenido que abandonar sus hogares, refugiándose en casas de vecinos o familiares que viven en zonas más altas. Otras permanecen en la vereda, enfrentando la dura realidad de reconstruir sus vidas desde cero.

La Resiliencia de una Comunidad Afectada

A pesar de la magnitud de la tragedia, los relatos de Nancy y David representan la esperanza que persiste en medio del caos. Ambos coinciden en que sobrevivir a lo ocurrido en Vanegas fue un verdadero milagro: para David, porque el río, a pesar de su furia destructiva, lo devolvió con vida; para Nancy, por la esperanza que se aferra y, sobre todo, por unas manos que nunca la soltaron.

La vereda Vanegas, que durante años había convivido pacíficamente con el río Lebrija, ahora enfrenta el desafío de reconstruirse. "Nadie nos había advertido que vivir tan cerca fuera un riesgo", lamenta Nancy, reflejando la sorpresa y el dolor de una comunidad que nunca imaginó que su vecino natural se convertiría en una fuerza tan destructiva.

Las historias de supervivencia continúan emergiendo mientras las autoridades y organizaciones de socorro trabajan para atender a los damnificados. El milagro de Vanegas no es solo haber sobrevivido, sino la capacidad de encontrar esperanza donde solo había destrucción.