La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una nueva advertencia sobre el complejo panorama sanitario mundial, señalando que los recientes brotes de ébola y hantavirus son solo una muestra de una etapa caracterizada por crisis múltiples, divisiones y riesgos crecientes para la salud pública global.
La alerta se realizó durante la apertura de la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, que se celebra esta semana en Ginebra y reúne a delegados, diplomáticos y autoridades sanitarias de diversos países.
Aunque ni el brote de hantavirus registrado en el crucero MV Hondius ni la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo figuraban formalmente como temas centrales de la agenda, ambos dominaron gran parte de las discusiones del primer día.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que estas emergencias reflejan un escenario internacional cada vez más inestable. "El reciente brote de hantavirus y la epidemia de ébola son apenas las crisis más recientes en nuestro mundo, presa de múltiples turbulencias", afirmó. El funcionario agregó que el planeta atraviesa "una época difícil, peligrosa y fuente de divisiones".
Pedro Sánchez defiende la cooperación global
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la intervención del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, invitado especialmente por la OMS tras la operación humanitaria realizada por España durante la crisis del crucero MV Hondius. El gobierno español permitió el desembarco y evacuación de más de 120 pasajeros del barco en la isla de Tenerife luego de detectarse casos de hantavirus a bordo.
Durante su discurso, Sánchez defendió la cooperación internacional como herramienta fundamental frente a futuras emergencias sanitarias. "Ningún país se salva solo. Y proteger a los demás es la mejor manera de proteger a nuestras propias sociedades", afirmó ante los delegados, quienes respondieron con una ovación. El mandatario español también lanzó una crítica directa al debilitamiento de la solidaridad internacional: "Hay una pandemia que nadie quiere frenar, y es la del egoísmo. Esa es la pandemia que realmente está afectando a nuestras sociedades", aseguró.
Presiones financieras y políticas sobre la OMS
La Asamblea Mundial de la Salud se desarrolla bajo una fuerte presión institucional para la OMS. El organismo atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años tras los recortes financieros y la decisión de Donald Trump de retirar nuevamente a Estados Unidos de la organización. La situación financiera y política ha generado preocupación entre diplomáticos y expertos en salud global.
Para Surie Moon, codirectora del Centro de Salud Global del Instituto de Posgrado de Ginebra, "la situación sigue siendo frágil", aunque reconoció que la OMS logró asegurar gran parte de los recursos necesarios para los próximos dos años. La experta aseguró que la crisis del hantavirus demostró por qué el mundo necesita una OMS "eficaz, imparcial y con financiación fiable".
Reforma del sistema global de salud y tratado de pandemias
Uno de los temas más sensibles de la asamblea será la discusión sobre una posible reforma profunda de la arquitectura global de salud, debido a las dificultades de coordinación que quedaron expuestas durante la pandemia de covid-19. Los países también intentarán avanzar en las negociaciones de un nuevo tratado internacional sobre pandemias, destinado a mejorar el intercambio de información, vacunas, tratamientos y datos genéticos ante futuras emergencias sanitarias.
Sin embargo, persisten enormes diferencias entre países desarrollados y naciones en desarrollo. Según fuentes diplomáticas citadas durante la reunión, la desconfianza derivada de la pandemia del covid aún dificulta alcanzar acuerdos globales sólidos.
Temas geopolíticos y debates sensibles
La Asamblea también debatirá temas geopolíticos sensibles relacionados con Ucrania, los territorios palestinos, Irán y la solicitud de Argentina para retirarse formalmente de la OMS. Además, los Estados miembros rechazaron nuevamente incluir a Taiwán como observador, una decisión alineada con la posición de China, que considera la isla parte de su territorio.
En medio de brotes epidémicos, tensiones políticas y desafíos financieros, la OMS intenta ahora mantener cohesionada la cooperación internacional en salud en un momento que sus propios líderes describen como uno de los más peligrosos y fragmentados de los últimos años.



