Inestabilidad climática en Bogotá: ¿Cuándo volverá la normalidad?
Durante febrero de 2026, Colombia y especialmente Bogotá han experimentado un panorama meteorológico excepcionalmente inestable. En un mes que tradicionalmente marca el cierre de la temporada seca en gran parte del país, el comportamiento climático ha mostrado señales contrarias: lluvias constantes, descenso de temperaturas y alertas por deslizamientos e inundaciones.
Así, una de las preguntas más repetidas entre los ciudadanos es cuándo volverá la estabilidad y qué tan pronto podría normalizarse el clima. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha proporcionado nuevas luces al respecto.
Influencia del tercer frente frío
Según declaró a Blu Radio la directora del Ideam, Ghisliane Echeverry, el país experimentó recientemente la influencia de un tercer frente frío, una masa de aire proveniente del hemisferio norte que suele formarse durante el invierno boreal.
Sin embargo, a diferencia de los frentes anteriores que provocaron intensas precipitaciones, este último sistema comenzó a desplazarse fuera de la zona de incidencia, reduciendo significativamente su impacto sobre el territorio colombiano. De acuerdo con lo reportado por la emisora, el Ideam descartó que este frente genere alteraciones importantes en los patrones de lluvia o viento durante los días siguientes.
No habrá normalización inmediata
Aun con ese avance positivo, la entidad dejó claro que el clima no se normalizará de inmediato. En los días posteriores al 10 de febrero, se esperaba un aumento de nubosidad y lluvias desde el mediodía en regiones como la Andina, Caribe, Pacífica y Amazónica, lo que incluye directamente a Bogotá.
Estos incrementos responderían no tanto al frente frío que se aleja, sino a la saturación atmosférica acumulada y a la transición natural hacia la temporada de lluvias que inicia entre marzo y abril.
Alerta por vulnerabilidad hidrometeorológica
En paralelo, el Ideam advirtió que el país mantiene un nivel elevado de vulnerabilidad hidrometeorológica. Municipios de departamentos como Chocó, Cauca, Antioquia y Huila permanecen en alerta roja por deslizamientos, además de un monitoreo continuo en las principales cuencas hídricas del Magdalena y el Cauca.
La compleja situación, que ha dejado miles de familias afectadas a nivel nacional, incrementa la preocupación sobre el impacto que podrían tener incluso lluvias moderadas en los próximos días.
Perspectivas para Bogotá
En cuanto a Bogotá, aunque el tercer frente frío no representa ya un riesgo significativo, la ciudad continuará experimentando episodios de lluvia y cielos mayormente nublados mientras avanza la segunda quincena de febrero.
La capital enfrenta, además, condiciones propias de su dinámica climática andina: suelos que permanecen húmedos durante más tiempo, microclimas locales y variaciones abruptas de temperatura entre la madrugada y el mediodía.
Leve estabilización hacia finales de febrero
Pese a este panorama, el Ideam proyecta que hacia las últimas semanas de febrero comenzará una leve estabilización. Esto no significa un retorno completo a días soleados, sino una reducción gradual de las precipitaciones hacia los niveles históricamente esperados para esta época del año.
De acuerdo con la entidad, la región Caribe será la primera en mostrar una disminución en los acumulados de lluvia, mientras que Bogotá registrará una transición más moderada sin llegar a un periodo totalmente seco.
Transición hacia la temporada de lluvias
Sin embargo, esta aparente mejora será temporal. El Ideam recordó que febrero y marzo son meses de transición hacia la temporada principal de lluvias, lo que implica que el riesgo climático volverá a incrementarse al inicio del tercer mes del año.
Para Bogotá, esto significa que, aunque haya un respiro parcial en los últimos días de febrero, marzo y abril traerán nuevamente aumentos de precipitación, reduciendo la posibilidad de una normalización sostenida.
Conclusión: variabilidad atmosférica continuará
En definitiva, y según las proyecciones oficiales, Bogotá no recuperará un clima estable y seco en el corto plazo. La ciudad deberá prepararse para semanas adicionales de variabilidad atmosférica, con cambios frecuentes entre nubes, lluvias y descensos de temperatura.
La normalización, al menos en términos de ausencia de lluvias, no llegará antes de finalizar febrero y será breve antes de la nueva temporada invernal que se avecina en los próximos meses.



