El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó un nuevo sismo en Colombia. Este jueves 14 de mayo, se registró un fuerte sismo de magnitud 5.6 con epicentro en el Litoral del San Juan (Docordó), en el departamento del Chocó. El evento ocurrió a 41 kilómetros del municipio de Calima, a 43 kilómetros de Trujillo y a 47 kilómetros de Riofrío, en el Valle del Cauca.
¿Por qué tiembla tanto en Colombia?
Colombia es un país sísmicamente activo debido a su configuración geológica y tectónica. Diferentes placas tectónicas (Nazca, Sudamérica y Caribe) están en contacto, lo que genera sismos en la mayor parte del territorio. Según el SGC, la mayoría de la actividad sísmica se concentra en la zona del Pacífico, debido a la subducción de la placa de Nazca debajo de la placa Sudamericana, lo que da lugar a la formación de la fosa submarina en el Pacífico y a la cadena volcánica de los Andes. También hay actividad en la zona donde la placa Caribe se subduce debajo de la placa Sudamericana y en el Nido Sísmico de Bucaramanga.
Julio Fierro, director del SGC, explicó que es clave que el país construya una cultura de lo que implica vivir en una zona sísmicamente activa. “Hay que construir memoria y una cultura de lo que implica vivir en una zona sísmicamente activa”, como ya existe en otros países como México, Chile o Japón.
El Nido Sísmico de Bucaramanga
Los Santos, en Santander, es el sitio donde ocurre el 60% de los sismos de Colombia. Cerca de allí está el llamado “Nido Sísmico de Bucaramanga”, una región con una concentración inusual de actividad sísmica de manera continua. En el mundo, solo existen tres nidos sísmicos: el de Bucaramanga, el de Vrancea en Rumania y el de Hindu-Kush en Afganistán.
Se estima que en Colombia pueden ocurrir aproximadamente 2.500 sismos al mes. En los 30 años que la Red Sismológica Nacional lleva monitoreando, se han registrado casi 300.000 eventos sísmicos.
¿Es posible predecir un sismo?
No es posible predecir un sismo con antelación. Aunque la ciencia ha avanzado en la comprensión del movimiento de las placas tectónicas y en la identificación de zonas de alto riesgo sísmico, no existe una herramienta capaz de anticipar con certeza el momento, el lugar exacto y la magnitud de un terremoto. Los procesos que desencadenan un sismo son complejos y dependen de múltiples factores.
Las herramientas en los celulares que parecen avisar segundos antes de un sismo funcionan gracias a sistemas de alerta temprana. Estos sistemas no predicen el sismo, sino que detectan sus primeras señales en tiempo real. Identifican las ondas sísmicas iniciales (ondas P), que viajan más rápido y son menos destructivas, y envían una alerta antes de que lleguen las ondas más fuertes (ondas S).
Estos sistemas solo funcionan si hay una red de sensores cercana al epicentro y si el epicentro está lo suficientemente lejos del lugar donde se recibe la alerta, permitiendo ganar unos segundos valiosos. Países como México, Japón o Estados Unidos han desarrollado redes avanzadas que permiten enviar estas notificaciones a través de aplicaciones móviles o sistemas integrados en el teléfono. Esos segundos pueden permitir a las personas protegerse, detener trenes, cerrar válvulas de gas o activar protocolos de emergencia.
En conclusión, estos sistemas funcionan como una alerta reactiva en tiempo real, no como una predicción. Dependen del lugar donde ocurre el sismo, la distancia al epicentro y la infraestructura tecnológica disponible.
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