Torrencial aguacero en Usaquén acumula agua equivalente a 25 piscinas olímpicas
Durante la tarde del lunes, la localidad de Usaquén en Bogotá experimentó un episodio extremo de precipitaciones que dejó un impacto significativo en la infraestructura vial y movilizó a los organismos de emergencia de la capital. Según datos oficiales del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER), en apenas dos horas se registraron 60 milímetros de lluvia, una cantidad que el director Guillermo Escobar comparó con la capacidad de llenar veinticinco piscinas olímpicas.
Vías afectadas y respuesta inmediata de las autoridades
Las intensas precipitaciones generaron inundaciones en múltiples puntos críticos de Usaquén, particularmente en la carrera novena entre calles 116 y 109, así como en la carrera séptima, donde el agua cubrió parcialmente la calzada. Uno de los sitios más comprometidos fue el deprimido de la calle 94, que requirió la intervención coordinada de la Secretaría de Movilidad, el Cuerpo Oficial de Bomberos y la Empresa de Acueducto de Bogotá para mitigar los efectos del acumulado hídrico.
Guillermo Escobar, al frente del IDIGER, destacó que la estación hidrometeorológica ubicada en la calle 127 con carrera segunda fue la encargada de captar este fenómeno climático. El funcionario aprovechó para reiterar el llamado a la ciudadanía a seguir las recomendaciones de la Alcaldía Mayor durante la temporada de lluvias de 2026, con el fin de prevenir situaciones de riesgo y evitar desenlaces lamentables.
Balance general en la capital colombiana
Afortunadamente, el resto de Bogotá no presentó emergencias de gravedad comparable. Escobar confirmó que no se recibieron reportes de deslizamientos en las localidades aledañas a los cerros orientales y surorientales, lo que sugiere que el evento pluvial se concentró principalmente en la zona norte de la ciudad. No obstante, el caso de Usaquén sirve como recordatorio de la vulnerabilidad ante fenómenos meteorológicos extremos y la importancia de mantener los protocolos de gestión de riesgos activos.
Este incidente subraya la necesidad de continuar fortaleciendo la infraestructura de drenaje y los sistemas de alerta temprana en una ciudad que, como Bogotá, enfrenta cada vez con mayor frecuencia episodios de lluvias torrenciales asociados al cambio climático.
