Equipo de explosivos y perros antiexplosivos protegen a campesinos en Boyacá
Equipo de explosivos y perros protegen a campesinos en Boyacá

En las montañas frías y verdes de Boyacá, donde la neblina cubre los amaneceres y los caminos veredales atraviesan zonas apartadas, un grupo de soldados avanza en silencio, atento a cualquier señal que pueda significar peligro. Son los integrantes del Equipo de Explosivos y Demoliciones de la Primera Brigada del Ejército Nacional, especialistas que han hecho del riesgo una rutina y de la protección de la población civil su principal misión.

Labor de los expertos en explosivos

Su trabajo consiste en localizar, identificar, neutralizar y destruir artefactos explosivos improvisados que podrían poner en riesgo la vida de campesinos, niños y habitantes de las zonas rurales del departamento. En cada operación cuentan con un apoyo fundamental: perros de trabajo militar de raza pastor belga malinois, entrenados rigurosamente para detectar sustancias explosivas ocultas bajo tierra, entre la vegetación o a un costado de los caminos.

Binomios guía y canino

Los binomios conformados por guía y canino son pieza clave en este tipo de misiones. Los animales son preparados desde temprana edad para reaccionar ante cualquier rastro de explosivos, gracias a un olfato altamente especializado y al fuerte vínculo que desarrollan con los soldados que los acompañan en cada despliegue. En terreno, cada movimiento requiere precisión absoluta. El silencio del campo suele contrastar con la tensión permanente de quienes saben que un error mínimo puede desencadenar una tragedia. Cuando uno de los perros detecta una posible amenaza, los operadores COD activan de inmediato los protocolos de seguridad y comienzan un trabajo técnico y minucioso para neutralizar el riesgo.

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Alertas y movilización

Las alertas llegan desde distintas zonas del departamento. Senderos utilizados diariamente por comunidades campesinas pueden esconder artefactos improvisados instalados de manera clandestina. Por eso, ante cada reporte, el equipo se moviliza rápidamente con el objetivo de asegurar el área y evitar afectaciones a la población. Gracias a estas labores, decenas de caminos rurales han podido mantenerse seguros para el tránsito de familias, estudiantes y trabajadores del campo. Sin embargo, gran parte de este trabajo ocurre lejos de las cámaras y del reconocimiento público.

Presencia institucional en territorios afectados

Durante días enteros, los uniformados recorren extensas zonas rurales, verifican corredores estratégicos y desarrollan labores preventivas que buscan garantizar tranquilidad en las comunidades. Su presencia no solo representa seguridad, sino también respaldo institucional en territorios donde el miedo a los explosivos todavía persiste. Con el paso de los años, el Equipo de Explosivos y Demoliciones de la Primera Brigada se ha consolidado como uno de los grupos más importantes en las labores de protección y desminado en Boyacá. Su trabajo silencioso deja una huella profunda en cada región donde intervienen y refleja una misión marcada por la disciplina, el compromiso y la vocación de servicio.

En cada operación, soldados y caninos demuestran que la verdadera fortaleza no solo está en el entrenamiento, sino también en la lealtad y la confianza construida entre quienes arriesgan su vida para abrir caminos seguros. Una labor que, muchas veces, avanza en cuatro patas y siempre va al frente.

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