Operativos militares en Nariño y Buenaventura neutralizan estructuras armadas con capturas y destrucción de explosivos
Golpe militar en Nariño y Buenaventura: capturas y explosivos decomisados

Operaciones militares impactan estructuras armadas en el Pacífico colombiano

En una ofensiva coordinada contra grupos armados ilegales, tropas del Ejército Nacional ejecutaron dos operativos simultáneos en regiones estratégicas del Pacífico sur colombiano, logrando capturas significativas y la neutralización de peligroso material bélico.

Intervención en Nariño afecta logística de grupos residuales

En la vereda Guabal, zona rural del municipio de Roberto Payán en Nariño, unidades de la Fuerza de Tarea Hércules desarrollaron maniobras ofensivas como parte de operaciones de acción decisiva. El despliegue militar permitió afectar directamente las finanzas y capacidades logísticas de estructuras armadas que mantienen presencia en esta franja del Pacífico nariñense, donde la presencia estatal enfrenta constantes desafíos.

Durante la intervención fueron capturados dos hombres señalados de integrar el Grupo Armado Organizado Residual "Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano", específicamente la estructura conocida como 'Ariel Aldana', que actuaría bajo órdenes de un sujeto identificado como alias Diego. Las detenciones se produjeron en área rural y forman parte de la ofensiva contra redes que mantienen injerencia en corredores estratégicos hacia la frontera.

Material bélico incautado y destruido

El balance operacional en Nariño incluyó resultados contundentes:

  • 11.265 cartuchos de distintos calibres incautados
  • 12 granadas de 40 milímetros y dos granadas de mano decomisadas
  • 69 artefactos explosivos improvisados ubicados y destruidos mediante procedimientos controlados

Según informes militares, estos explosivos estaban instalados en puntos utilizados tanto por la población civil como por las tropas que permanecen en la zona, representando un riesgo inminente para la seguridad de las comunidades. Todo el material incautado y los individuos capturados fueron puestos a disposición de las autoridades competentes para los procesos judiciales correspondientes.

Operativo en Buenaventura desarticula células del ELN

En un procedimiento distinto desarrollado en el distrito de Buenaventura, Valle del Cauca, soldados del Batallón de Montaña N.° 3, en coordinación con el Batallón Fluvial de Infantería de Marina N.° 24, ejecutaron un allanamiento judicial tras varios meses de labores de inteligencia. La operación permitió ubicar a varios sujetos que permanecían ocultos en áreas rurales.

De acuerdo con la investigación militar, desde estos puntos se planearían acciones contra la población civil y la Fuerza Pública, especialmente en corredores viales y sectores vinculados a la minería ilegal en el territorio vallecaucano.

Incautaciones y vínculos con estructuras delictivas

Durante el operativo en Buenaventura fueron decomisados:

  1. Dos armas largas y un arma corta
  2. 70 cartuchos de diferentes calibres
  3. Una granada de fragmentación
  4. Dos proveedores de munición
  5. Prendas de uso privativo de las Fuerzas Militares

Las indagaciones preliminares indican que los detenidos harían parte del ELN, específicamente del Frente Luis Carlos Cárdenas Arbeláez, estructura que operaría bajo el mando de alias "el Mono". A este sujeto se le atribuyen cobros extorsivos y la coordinación de atentados en el Distrito Especial de Buenaventura.

Compromiso de operaciones sostenidas

Con estas acciones simultáneas, el Ejército Nacional envió un mensaje contundente sobre su determinación de mantener operaciones sostenidas contra las estructuras armadas que tienen presencia en el suroccidente colombiano. Las intervenciones se concentraron en corredores estratégicos donde confluyen rutas hacia la frontera y áreas asociadas a economías ilícitas, demostrando una capacidad operativa que impacta tanto la logística como las finanzas de los grupos ilegales.

El material incautado en ambos operativos, junto con los capturados, quedó en manos de las autoridades judiciales para los procesos correspondientes, mientras las fuerzas militares reiteran su compromiso con la seguridad de las comunidades en estas regiones históricamente afectadas por la violencia armada.