Investigan muerte de soldado en base militar de Piedecuesta, Santander
Las autoridades militares y judiciales adelantan una investigación exhaustiva para determinar las circunstancias que rodearon la muerte del soldado Angelo Javier Campo, de 26 años, cuyo cuerpo sin vida fue hallado en una zona boscosa dentro de la base militar ubicada en el municipio de Piedecuesta, departamento de Santander.
Hallazgo del cuerpo y detalles preliminares
Según los reportes oficiales proporcionados por el Ejército Nacional, el uniformado se ausentó de su puesto de guardia durante su turno como centinela, llevando consigo su arma de dotación reglamentaria. Horas después, ante su desaparición, sus compañeros iniciaron una búsqueda que culminó con el descubrimiento de su cuerpo en un área apartada y boscosa del complejo militar.
"Fue hallado sin vida a una distancia considerable de su puesto de centinela, junto con su arma de dotación", señaló la institución castrense en un comunicado oficial. El documento añade que estos hechos, "que preliminarmente indicarían que habría intentado contra su propia vida, son objeto de verificación por parte de las autoridades competentes".
Investigación en curso: ¿suicidio u homicidio?
El caso se encuentra bajo estricta investigación para esclarecer si se trata de un suicidio o de un homicidio. Las autoridades no han descartado ninguna hipótesis y están analizando todas las evidencias recolectadas en el lugar de los hechos. La presencia del arma junto al cuerpo genera interrogantes que deben ser resueltos mediante pericias técnicas y testimonios.
El Ejército ha manifestado su compromiso con la transparencia del proceso y ha ofrecido su total colaboración con los organismos de investigación. La institución también ha brindado apoyo psicosocial a los compañeros y superiores del fallecido.
Trayectoria militar del soldado fallecido
Angelo Javier Campo contaba con seis años de servicio en las Fuerzas Militares. Inició su carrera en el Batallón de Caballería Mecanizada con sede en Cúcuta y, desde hace más de cuatro meses, estaba asignado al batallón de Piedecuesta. En esta última unidad, se preparaba activamente en un curso especializado de guía canino para la detección de sustancias ilícitas, demostrando su dedicación y profesionalismo.
Su repentina muerte ha conmocionado a la comunidad militar y a los habitantes de la región, quienes esperan respuestas claras y prontas por parte de las autoridades. La investigación continúa su curso mientras se aguardan los resultados oficiales que determinen las causas exactas de este trágico suceso.



