Kast propone corredor humanitario para migrantes venezolanos en medio de críticas
Kast propone corredor humanitario para migrantes venezolanos

La controvertida propuesta migratoria del presidente chileno

La administración del presidente chileno José Antonio Kast ha iniciado con una fuerte militarización en fronteras y el anuncio de un muro fronterizo, medidas que han generado amplio debate internacional. En este contexto, el mandatario ha presentado una propuesta que ha despertado tanto apoyo como críticas: la creación de un corredor humanitario entre Chile y Venezuela para facilitar el retorno de migrantes venezolanos a su país de origen.

Una iniciativa presentada como compasiva

La propuesta, presentada como una medida humanitaria, busca según Kast "facilitar el retorno digno" de los migrantes venezolanos que se encuentran en situación irregular en países suramericanos. Sin embargo, expertos en migración señalan que hasta el momento no existen indicios de que la comunidad venezolana en el exterior tenga intenciones de un retorno masivo a Venezuela, país que continúa sumido en una profunda crisis económica, social y política.

El planteamiento fue realizado inicialmente el 23 de diciembre de 2025, pocos días después de que Kast resultara vencedor en la segunda vuelta electoral, durante una visita al presidente ecuatoriano Daniel Noboa. Posteriormente, el mandatario ecuatoriano retomó la idea durante un encuentro con Kast el 10 de marzo, en las reuniones previas a la asunción de mando del presidente chileno.

Coincidencias políticas en materia migratoria

La expulsión de migrantes en situación irregular fue una de las principales promesas de campaña de Kast, mientras que Noboa también se ha manifestado partidario de medidas de mano dura contra la migración irregular. Esta coincidencia de visiones explica en parte el apoyo mutuo que ambos mandatarios han mostrado en asuntos migratorios, particularmente en lo que respecta al flujo venezolano que ha afectado principalmente a los países del cinturón andino: Chile, Perú, Ecuador y Colombia.

Estos cuatro países han recibido el mayor porcentaje de la migración venezolana, que alcanza aproximadamente los 8 millones de personas a nivel mundial. Aunque el flujo migratorio ha disminuido en intensidad respecto a su punto máximo entre 2017 y 2020, el fenómeno continúa siendo significativo y plantea desafíos considerables para las naciones receptoras.

La polémica sobre los corredores humanitarios

Los corredores humanitarios son instrumentos del Derecho Internacional Humanitario diseñados para ser aplicados temporalmente en regiones afectadas por conflictos armados o desastres naturales. Su objetivo principal es permitir el acceso seguro de ayuda humanitaria y la evacuación de civiles atrapados en zonas de peligro.

Este mecanismo se ha aplicado históricamente en contextos bélicos como la guerra civil siria, la invasión rusa de Ucrania o los enfrentamientos en Tigray, Etiopía. En todos estos casos, organismos internacionales como Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja han intervenido para implementar corredores que garantizasen la supervivencia de poblaciones civiles, facilitasen la evacuación de personas vulnerables y permitiesen la distribución de alimentos, medicinas y agua.

Críticas fundamentales a la propuesta

Expertos en derecho internacional y migración señalan varias contradicciones en la propuesta de Kast y Noboa:

  • Contexto diferente: América del Sur no enfrenta actualmente un escenario bélico que justifique la implementación de corredores humanitarios según su concepción original.
  • Objetivo cuestionable: El plan no busca salvar vidas permitiendo la salida de personas de zonas conflictivas, sino facilitar -y potencialmente forzar- el retorno de migrantes a Venezuela, país que sigue inmerso en crisis.
  • Instrumentalización: Se estaría utilizando un instrumento humanitario no para proteger personas, sino para implementar políticas migratorias restrictivas.
  • Alternativas ignoradas: No se priorizan políticas de regularización e integración en países de acogida, opción que muchos consideran más adecuada.

Los desafíos prácticos de implementación

Para materializarse, el proyecto requeriría el apoyo de Perú y Colombia, países que enfrentarán próximamente elecciones presidenciales. La posición de los futuros gobernantes respecto a la migración sigue siendo una incógnita, particularmente en el caso colombiano, que al ser nación fronteriza con Venezuela enfrentaría mayores riesgos de convertirse en un "estado tapón" migratorio.

Además, si existiesen migrantes que voluntariamente quisieran regresar a Venezuela, no necesitarían recurrir a un corredor humanitario. Podrían hacerlo por sus propios medios cuando contasen con recursos o, en su defecto, con ayuda gubernamental o de organizaciones no gubernamentales para garantizar un retorno digno.

El trasfondo político de la medida

Analistas políticos interpretan esta propuesta como un intento por instrumentalizar una figura humanitaria diseñada para salvar vidas y preservar la dignidad de las personas, con el fin de justificar la deportación masiva de migrantes en situación irregular. Esta lectura se fortalece considerando las promesas de campaña de Kast y las declaraciones previas de Noboa respecto a políticas migratorias restrictivas.

La situación plantea un dilema ético y legal significativo: ¿puede utilizarse un instrumento de protección internacional para fines que contradicen su espíritu original? Esta pregunta central sigue sin respuesta clara mientras la propuesta genera debate en la región.

El caso venezolano presenta particularidades complejas, pues aunque la migración ha disminuido en intensidad, el país de origen mantiene un régimen político con aparato represivo intacto y una incertidumbre considerable sobre su evolución futura, factores que complican cualquier iniciativa de retorno masivo.