Catatumbo: 15 meses de conflicto armado con escalada de violencia y crisis humanitaria
La región del Catatumbo, en Norte de Santander, completa 15 meses de conflicto armado ininterrumpido, marcado por una escalada de violencia que continúa afectando gravemente a la población civil. En la última semana, la zona ha sido escenario de múltiples incidentes que incluyen ataques con drones, intensos combates entre grupos armados ilegales y operaciones militares del Ejército Nacional.
Balance trágico: más de 203 víctimas fatales y miles desplazadas
El alto consejero para la Paz y la Reconciliación de Norte de Santander, Luis Fernando Niño, entregó un balance actualizado que revela cifras alarmantes. "Hoy estamos ya sobrepasando los 203 víctimas dentro de este conflicto", declaró el funcionario, quien aclaró que esta cifra podría ser mayor al no contar con inspección judicial en todos los casos.
Los datos oficiales indican que:
- 101.000 personas han sido desplazadas forzadamente
- 23.000 personas se encuentran actualmente confinadas
- Se registran nuevos desplazamientos en zonas rurales de Tibú y El Tarra
Violencia reciente: homicidios y ataques en múltiples municipios
La violencia no da tregua en la región. Recientemente, seis personas fueron asesinadas en hechos ocurridos en dos puntos distintos:
- En el corregimiento de Campo Dos, ubicado en la vía Cúcuta-Tibú
- En el municipio de El Zulia, donde se registraron ataques simultáneos
Además, se reportó la incineración de dos vehículos cargados con combustible artesanal, evidenciando la complejidad del conflicto en la zona.
Secuestro de menores: nueva dimensión de la crisis humanitaria
Uno de los aspectos más preocupantes de la situación actual es el aumento significativo de secuestros, particularmente de niños y adolescentes. En la última semana se denunció el secuestro de al menos seis menores por parte de grupos armados ilegales, algunos con fines de reclutamiento forzado.
Entre los casos más recientes destaca el de un menor de 14 años interceptado en un retén ilegal. Según los reportes, los armados revisaron su teléfono celular antes de llevárselo. El adolescente es hijo de una mujer que forma parte de la organización Madres del Catatumbo, lo que añade un componente de persecución a defensores de derechos humanos.
La combinación de violencia armada, desplazamiento masivo y secuestro de menores configura una crisis humanitaria de proporciones alarmantes en el Catatumbo, donde la población civil sigue pagando el precio más alto de un conflicto que parece lejos de resolverse.



