Indígenas arhuacos usados como escudos humanos en guerra de la Sierra Nevada
Arhuacos usados como escudos humanos en guerra de Sierra Nevada

La guerra que profanó el corazón del mundo: arhuacos atrapados en disputa armada

La comunidad arhuaca del resguardo Serankwua, en la Sierra Nevada de Santa Marta, vivió días de terror cuando la disputa entre las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada y el Clan del Golfo se trasladó literalmente a sus hogares. Los testimonios recogidos por las autoridades indígenas describen una invasión sin precedentes donde los civiles quedaron atrapados en medio de un enfrentamiento que no era suyo.

Casas convertidas en trincheras

Según el relato de Rosa Margarita Villafañe, lideresa arhuaca, los hombres armados irrumpieron repentinamente en la comunidad mientras las mujeres tejían y los hombres compartían su poporo en la tranquilidad habitual de la Sierra. "La guerra se metió dentro de las casas sin piedad", declaró Villafañe al reconstruir los hechos que dejaron tres indígenas muertos y cerca de una docena de heridos.

Los combatientes ingresaron a la fuerza a las chozas, las usaron como trincheras y, en el caso más grave documentado, utilizaron a los indígenas como escudos humanos. "Entraban a las casas y se escondían detrás de la gente para no dejarse pegar del otro grupo", contó la lideresa, describiendo cómo los niños lloraban y las madres estaban desesperadas mientras las ráfagas de fusil atravesaban paredes de madera.

El horror desde tierra y aire

La violencia se intensificó con elementos que la comunidad nunca había experimentado:

  • Explosivos lanzados desde drones que detonaban en medio del territorio sagrado
  • Interrogatorios violentos a hermanos mayores que no comprendían español
  • Golpes con cachas de fusil cuando no obtenían respuestas
  • Mujeres embarazadas que sufrieron contracciones durante los combates

La dimensión espiritual de la agresión fue particularmente devastadora para una comunidad que se considera guardiana de la Sierra Nevada. La profanación de sus hogares y la humillación de sus habitantes dejaron heridas que van más allá de las físicas.

Evacuación y trauma persistente

Solo cuando los combates disminuyeron su intensidad, helicópteros del Ejército pudieron evacuar a los heridos hacia Santa Marta. La gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, recibió personalmente a los indígenas y expresó su impotencia ante la situación. "No es justo que ellos o ningún otro ser humano deba pasar por una situación similar", afirmó la mandataria.

Sin embargo, el panorama sigue siendo preocupante:

  1. Varios indígenas huyeron hacia zonas montañosas y su paradero sigue siendo incierto
  2. El Ejército mantiene presencia en la zona pero la calma es frágil
  3. Los niños presentan traumas psicológicos por haber escuchado fusiles dentro de sus casas
  4. La comunidad teme que los enfrentamientos se repitan mientras los grupos armados sigan disputando el territorio

Llamado urgente al Gobierno nacional

Luis Enrique Salcedo, gobernador del Cabildo Arhuaco del Magdalena y La Guajira, hizo un llamado contundente: "Pedimos garantías y protección para el corazón del mundo. Esto no se puede repetir jamás". Su reclamo advierte que la Sierra Nevada, uno de los territorios espirituales más importantes de Colombia, está siendo arrastrada por una guerra criminal que no respeta la vida civil ni la autoridad ancestral.

Las huellas del horror permanecen visibles en Serankwa: casas perforadas por balas, familias rotas por las muertes, y un miedo que se instaló en el pecho de quienes siempre habían visto la Sierra como refugio. Lo que piden los arhuacos hoy es elemental: que cese la guerra, que respeten su territorio, y que los niños no vuelvan a oír los fusiles en el corazón del mundo.