Desarticulación de célula del ELN en Bogotá con arsenal para atentado electoral
Las autoridades colombianas desmantelaron un taller clandestino del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la localidad de Usme, al sur de Bogotá, donde se fabricaban explosivos destinados a atentar durante las elecciones del próximo 8 de marzo. La operación, desarrollada por la Brigada 13 con apoyo de la DIJÍN y la DEA, reveló una planificación meticulosa y un arsenal de considerable poder destructivo.
Arsenal incautado y capacidades operativas
En el allanamiento se incautó un gigantesco material bélico que incluye:
- Más de 800 cartuchos calibre 5.56 mm
- Un lanzagranadas M203 y múltiples escopetas
- Proveedores de Mini Uzi y granadas de diversos tipos
- Espoletas, detonadores, fulminantes y pólvora
- 80 contenedores metálicos con componentes explosivos
- Cuadernos con manuscritos, una tableta digital y un computador
Las investigaciones determinaron que el material iba a ser utilizado específicamente el domingo 8 de marzo, cuando se desarrollarán las elecciones para Cámara, Senado y tres consultas interpartidistas. Los explosivistas tenían capacidad para producir entre 30 y 40 granadas en apenas tres semanas, además de fabricar drones armados, explosivos de alto poder y armas hechizas.
Detenciones y vínculos criminales
Durante la operación se capturó a dos integrantes de la estructura armada:
- Harold Zuluaga Arroyabe (61 años), conocido como 'Plumilla', tornero y fabricante principal de los explosivos, con amplia experiencia en pirotecnia ilegal.
- Gerson Hernando Flores (29 años), colaborador directo en las operaciones logísticas del taller clandestino.
Según la Policía Nacional, 'Plumilla' actuaba como puente de contacto con las disidencias de las FARC, específicamente vendiendo armamento al Frente 36. Su expertise incluía la fabricación de granadas de 60 mm y 80 mm, además de dispositivos explosivos adaptados a drones y armas traumáticas modificadas.
Planificación macabra y objetivos criminales
Los cuadernos incautados contenían mapas dibujados a mano con detalles precisos del atentado planeado, incluyendo los planos técnicos de los explosivos que serían utilizados. La investigación sugiere que los frentes urbanos José Eliécer Gaitán y Comandante en Jefe Camilo Torres del ELN estaban detrás de esta operación.
"Si el ELN lograba su cometido el 8 de marzo, podía atentar contra la vida de más de 800 personas", señalaron fuentes oficiales familiarizadas con la investigación. La sofisticación de los planos y la cantidad de material incautado indican una operación de considerable envergadura, diseñada para generar caos durante el proceso electoral.
Implicaciones para la seguridad nacional
Este descubrimiento evidencia la capacidad operativa que mantienen grupos armados ilegales en zonas urbanas de Colombia, particularmente en contextos electorales donde buscan desestabilizar la democracia. La coordinación entre el ELN y disidencias de las FARC para el tráfico de armamento representa un desafío adicional para las autoridades.
La incautación del taller clandestino no solo previno un atentado de graves consecuencias, sino que también desarticuló una red de fabricación y distribución de explosivos que operaba en la capital del país. Las autoridades mantienen alertas preventivas mientras continúan las investigaciones para identificar posibles vínculos adicionales y células dormidas.



