Disidencias de Calarcá expanden su dominio territorial un 26% durante negociaciones de paz
Las Fuerzas Militares de Colombia han emitido una alerta preocupante: la estructura criminal comandada por alias Calarcá Córdoba ha incrementado su presencia territorial en un 26% entre 2024 y 2025, pasando de operar en 123 municipios a establecer control en 183 localidades del país.
Los cabecillas millonarios: La Morocha y Urías Perdomo
En el centro de esta expansión criminal se encuentran dos nombres que generan temor en las regiones afectadas: alias La Morocha y alias Urías Perdomo. Las autoridades han confirmado que ambos serían los responsables directos del secuestro del padre de cinco menores en zona rural de Caquetá, un caso que ha conmocionado al país.
Por información que conduzca a la captura de estos peligrosos criminales, el Estado colombiano ofrece recompensas sustanciales:
- 200 millones de pesos por datos que lleven a la captura de alias La Morocha
- 400 millones de pesos por información sobre el paradero de alias Urías Perdomo
Una larga lista de crímenes atroces
Según informes detallados del Ejército Nacional, estos dos cabecillas no solo estarían detrás del mencionado secuestro, sino que lideran una extensa red criminal responsable de:
- Homicidios selectivos y masacres
- Tráfico de narcóticos a gran escala
- Reclutamiento forzado de menores de edad
- Extorsiones sistemáticas a comerciantes y campesinos
- Intimidación política durante procesos electorales
- Acciones terroristas contra la población civil
- Confrontaciones armadas con la Fuerza Pública
Expansión geográfica alarmante
La capacidad de expansión de esta estructura disidente resulta particularmente preocupante para las autoridades. Su presencia se ha consolidado en seis regiones estratégicas del país:
- Putumayo, donde controlan corredores de narcotráfico
- Antioquia, especialmente en zonas rurales
- Caquetá, territorio histórico de conflicto
- Guaviare, con influencia en áreas de reserva natural
- Magdalena Medio, región de importancia económica
- Norte de Santander, frontera con Venezuela
Además, las Fuerzas Militares han identificado riesgo inminente de consolidación en departamentos como Huila y Tolima, donde ya se registran actividades preliminares del grupo.
Victimización de la población civil
Mientras esta estructura criminal expande su dominio, la población civil enfrenta niveles alarmantes de victimización. En zonas como el sur del Meta, el Caguán y el norte del Putumayo, comunidades enteras viven bajo constante amenaza de:
- Secuestros exprés y prolongados
- Extorsiones que paralizan la economía local
- Reclutamiento forzado de jóvenes y adolescentes
El financiamiento de estas actividades criminales proviene principalmente de dos fuentes ilícitas: el narcotráfico y la minería ilegal de oro, esta última desarrollada en áreas de deforestación acelerada que destruyen el patrimonio natural colombiano.
Esfuerzos de rescate y desarticulación
Frente a esta compleja situación, las autoridades han logrado avances significativos en la protección de menores vulnerables. Hasta el momento, se han rescatado al menos 73 niños y adolescentes reclutados por esta estructura, incluyendo cuatro operaciones exitosas en Florencia, Caquetá.
La paradoja que enfrenta Colombia es evidente: mientras el gobierno avanza en negociaciones de Paz Total con diversos actores armados, estructuras como la de alias Calarcá aprovechan los espacios de diálogo para fortalecer su poder territorial y criminal.
Las Fuerzas Militares mantienen operaciones continuas en las regiones afectadas, buscando simultáneamente desarticular las redes de financiamiento, rescatar a más víctimas y capturar a los cabecillas que mantienen en zozobra a comunidades enteras del territorio nacional.



