ELN arremete contra Petro por giro en política de paz tras reunión con Trump
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha reaccionado con extrema dureza frente a los recientes bombardeos ejecutados por las Fuerzas Militares colombianas en la región del Catatumbo, así como por la reunión que sostuvo el presidente Gustavo Petro con el expresidente estadounidense Donald Trump el pasado 3 de febrero de 2026.
A través de un comunicado público difundido este 10 de febrero, el grupo guerrillero acusó al gobierno colombiano de haber optado por una estrategia de "militarización creciente", lo que, según su perspectiva, elimina cualquier posibilidad de reactivar un proceso de diálogo de paz.
Acusaciones de claudicación ante Estados Unidos
En el documento, el ELN asegura que "el gobierno del presidente Petro ha decidido claudicar ante las órdenes del imperio de Estados Unidos y ponerse al servicio de la arremetida neo colonial que encabeza Donald Trump". Esta declaración marca un punto de inflexión en las relaciones entre el grupo armado y la administración Petro, que había mantenido conversaciones exploratorias para reiniciar las negociaciones de paz.
El comunicado guerrillero hace referencia específica a dos elementos que consideran determinantes:
- Los bombardeos militares en la región del Catatumbo, zona de fuerte presencia del ELN
- La reunión bilateral entre Petro y Trump donde se discutieron temas de seguridad y narcotráfico
Contexto de las operaciones militares
Las operaciones militares en el Catatumbo forman parte de una estrategia reforzada del gobierno colombiano contra grupos al margen de la ley, incluyendo al ELN. Estas acciones se han intensificado en las últimas semanas, generando tensiones con el grupo guerrillero que mantenía expectativas de reiniciar diálogos de paz.
Paralelamente, la reunión entre Petro y Trump ha sido interpretada por el ELN como una alianza estratégica que compromete la soberanía nacional y prioriza los intereses estadounidenses sobre un proceso de paz interno.
Posición del ELN frente al diálogo
A pesar de las fuertes críticas, el comunicado del ELN mantiene una posición ambivalente. Por un lado, ratifica "la voluntad de paz expresada en la reunión del 2 de febrero", refiriéndose a contactos previos con el gobierno. Por otro, condiciona cualquier avance a un cambio radical en la postura gubernamental.
Esta dualidad refleja las tensiones internas dentro del grupo guerrillero y las dificultades para conciliar su discurso de paz con la realidad de las operaciones militares en sus zonas de influencia.
Implicaciones para el proceso de paz
La dura reacción del ELN representa un retroceso significativo en los esfuerzos por reiniciar las conversaciones de paz que habían mostrado algunos avances preliminares. La acusación de "claudicación" ante Estados Unidos y la denuncia de "militarización creciente" establecen nuevos obstáculos para cualquier iniciativa de diálogo.
Expertos en conflicto armado señalan que esta escalada retórica podría traducirse en un aumento de las acciones violentas por parte del ELN, especialmente en regiones como el Catatumbo donde mantienen presencia operativa.
La situación plantea un dilema complejo para el gobierno de Gustavo Petro, que debe balancear las presiones internacionales, particularmente de Estados Unidos, con la necesidad de avanzar en un proceso de paz que fue una de sus promesas de campaña.