Cierre del Parque Tayrona: la guerra entre Clan del Golfo y ACSN por control territorial y extorsión
Guerra entre Clan del Golfo y ACSN tras cierre del Parque Tayrona

Cierre del Parque Tayrona: la guerra entre Clan del Golfo y ACSN detrás de la medida

Los recientes combates entre las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) y el Clan del Golfo en Santa Marta tienen como eje central la búsqueda del control territorial y la expansión en una zona clave para el tráfico de drogas y de distintas economías ilícitas. Pero en el medio también está el lucrativo negocio de la extorsión, una de las principales rentas de las ACSN, que controla el 95 % de ese botín en la capital del Magdalena.

Turismo bajo extorsión: el botín que agudiza guerra de Clan del Golfo y ACSN en Santa Marta

Aunque el monto real sigue sin poder calcularse, el negocio sigue creciendo porque toca especialmente al turismo. ¿Cómo funciona y a quién se le cobra?

El cobro del grupo armado empieza con el pago de una “matrícula” obligatoria del negocio. Un integrante del grupo llega al local y fija una cuota inicial, que puede ir desde COP 300.000 hasta cerca de COP 1 millón.

“Los mototaxistas, por ejemplo, pagan cerca de COP 100.000 para registrarse y luego alrededor de COP 20.000 semanales”, contó a este diario el antropólogo Lerber Dimas Vásquez, quien dirige la Plataforma de Defensores de Derechos Humanos, Ambientales y Liderazgos de la Sierra Nevada (PDHAL).

El grupo armado, además, le dicta al mototaxista la ruta específica que puede hacer y no puede operar en otros puntos sin permiso. Lo mismo ocurre con los llamados “pagadiario” o “gota a gota”.

Para saber qué negocios hay en los barrios y de paso hacer los cobros, las Autodefensas Conquistadoras tienen unos vigilantes barriales, también llamados “serenos”, encargados de hacer “censos” con los que determinan qué negocios y tiendas hay, y así recoger el dinero que se le lleva al grupo armado.

Por ahora, no se les cobra la cuota a vendedores ambulantes; por ejemplo, a los que venden tinto, arepas, fritos, entre otros.

Los planes turísticos también pagan la extorsión. Parte de ese entramado fue lo que dio pie para que hace unas semanas se cerrara por unos días el parque Tayrona, considerado el epicentro del turismo de esa región. Parques Nacionales Naturales y la comunidad advirtieron que los combates se estaban trasladando al Tayrona y que se habían presentado amenazas contra los funcionarios.

El difícil rastreo del dinero

Aunque varios entrevistados afirman que las autoridades tienen parte de responsabilidad porque mantienen cifras oficiales bajas de extorsión para que no suban las metas que se esperan de ellos, también admiten que se tienen dificultades para rastrear el dinero.

Los grupos usan pagos en efectivo o a través de billeteras electrónicas como Nequi para huir del radar de las autoridades. No solo cambian con frecuencia las líneas telefónicas desde donde se hace la extorsión, sino los números asociados a las cuentas donde reciben el dinero.

Otros sectores donde también han sufrido de la extorsión en Santa Marta como el bananero, el palmero, los cafeteros, los cacaoteros, la producción de huevos, de pollo y las plantaciones de mango.