Disputa por la quebrada Munguidó amenaza con desatar guerra entre ELN y disidencias en Chocó
Guerra inminente entre ELN y disidencias por control de quebrada en Chocó

Disputa armada por corredor estratégico en el sur del Chocó

El control de la quebrada Munguidó, un puente natural que conecta la cuenca del río Calima con el río San Juan, tiene al departamento del Chocó, especialmente al municipio Litoral del San Juan, al borde de una confrontación bélica entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la disidencia del Estado Mayor Central (EMC) liderada por Iván Mordisco.

Histórico dominio del ELN bajo amenaza

Durante años, el ELN ha sido el actor armado dominante en esta región del sur del Chocó, ejerciendo un control territorial que le permitía realizar actividades ilícitas y acciones contra la población civil sin mayor oposición. Sin embargo, la incursión progresiva del EMC, particularmente a través del frente Jaime Martínez, ha comenzado a alterar ese equilibrio de poder establecido.

Desde hace al menos dos o tres años, esta estructura disidente ha intentado expandirse desde el Pacífico vallecaucano —específicamente entre Buenaventura, Dagua y el Bajo Calima— hacia el sur del Chocó, siguiendo corredores estratégicos como el río San Juan. Este movimiento responde a una lógica de conexión de rutas del Pacífico vallecaucano con corredores en Chocó, especialmente para economías ilegales como el narcotráfico y el tráfico de armas.

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Alertas oficiales y declaraciones preocupantes

En febrero de 2025, la Defensoría del Pueblo lanzó un primer llamado de atención sobre la reconfiguración del poder en esta región chocoana. Pero en las últimas semanas, la inminente entrada del EMC ha hecho que otras autoridades vuelvan a dar la alarma.

El pasado 21 de marzo, durante el paro armado del ELN, la gobernadora de Chocó, Nubia Córdoba, aseguró que el conflicto no solo se estaba extendiendo, sino que un tercer actor estaba entrando a la contienda. "El permanente acecho del residual o las disidencias de las FARC, que está tratando de ingresar al departamento del Chocó justamente por esta zona sur, genera para nosotros una alerta", declaró la mandataria.

Este lunes, ese llamado se hizo aún más urgente con la Alerta Temprana de Inminencia publicada por la Defensoría del Pueblo, donde afirmaba sobre "la alta probabilidad del inicio de confrontaciones bélicas entre el Frente de Guerra Occidental Che Guevara (del ELN) y el Frente Jaime Martínez (del Bloque Occidental Jacobo Arenas) del EMC".

La quebrada Munguidó: llave para economías ilegales

Según la Defensoría, las confrontaciones se dan por el interés de ambos grupos por el control de la quebrada Munguidó, que constituye una verdadera "llave" para el dominio de rutas del narcotráfico hacia el océano Pacífico, así como para la minería ilegal y la extracción de madera.

En territorios como el San Juan, los ríos y sus afluentes son las verdaderas carreteras, y controlarlos significa decidir quién entra, quién sale, qué mercancías circulan y bajo qué condiciones lo hacen. Incluso una quebrada aparentemente menor como la Munguidó se convierte en un punto clave entre veredas, un paso obligado para el transporte de insumos o una ruta de escape durante operaciones militares.

De hecho, este paso conecta con el Bajo Calima y más abajo con Buenaventura, lo que explica su valor estratégico. "El frente Jaime Martínez, desde hace dos o tres años, se ha venido subiendo desde el río Naya, pasando por Buenaventura y Dagua, tratando de llegar al San Juan y al sur del Chocó", explica Kyle Johnson, investigador de Conflict Responses.

Impacto humanitario y cambio en equilibrios de poder

Según la Defensoría, en los primeros meses de este año la violencia se recrudeció con el homicidio de un joven y la desaparición de otros dos en esa quebrada. "Esta situación provocó el confinamiento forzado de 1.367 personas (465 familias) de comunidades negras e indígenas, que tienen prohibida la movilidad por los ríos", detalla la entidad.

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Esta nueva disputa también se explica por un cambio en el equilibrio de fuerzas. Aunque el ELN sigue siendo un actor fuerte en la región, su dominio ya no es el de antes. "El ELN sigue siendo fuerte, pero esa fortaleza es cada vez más débil", advierte Johnson, quien atribuye ese desgaste a la presión sostenida de otros actores armados, especialmente el Clan del Golfo, que en la última década ha avanzado sobre varias zonas del Chocó.

Para Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), la expansión del EMC responde tanto a una lógica militar como organizativa. "Es básicamente como hacen todos los grupos: con locales y reclutamiento. Empiezan a reclutar niños, niñas y población en las zonas. Hoy en día es relativamente sencillo expandir un grupo armado", señala.

Acuerdos tácitos y estrategias de posicionamiento

Sobre la posible existencia de un acuerdo de relevo entre el Clan del Golfo y la disidencia de Mordisco —como lo afirma la Defensoría—, Bonilla no lo descarta: "Puede ser que hayan hecho un acuerdo o que el ELN no esté tan fuerte como se cree y ellos sientan que tienen la capacidad de disputarle la zona".

En esto concuerda parcialmente Johnson: "Un acuerdo de relevo lo veo difícil. Las AGC han puesto mucho esfuerzo en tratar de tomarse la zona, entonces un relevo así es raro. Puede haber algo más como un pacto de no agresión. No hemos visto enfrentamientos entre el EMC y el Clan del Golfo en esa zona, y eso ya dice algo".

El otro factor que explica no solo el recrudecimiento de la guerra en Chocó, sino en el país, es la vieja estrategia de los grupos armados de tratar de expandirse y consolidar control en medio de la incertidumbre sobre quién llegará al poder y cuál será la política de paz y seguridad. "Pero obviamente todos los grupos tratan de ponerse en la mejor posición cuando viene un cambio que puede afectarlos", concluye Bonilla.