Autodefensas Conquistadoras paralizan La Guajira con amenazas de paro armado
Las acciones de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) han expandido su radio de influencia más allá de Santa Marta, su tradicional bastión de extorsiones, alcanzando ahora el departamento de La Guajira. Durante tres días consecutivos, esta región del Caribe colombiano fue escenario de un paro armado que generó pánico colectivo y paralización económica, pese a que el Estado Mayor Conjunto de las ACSN se desmarcó oficialmente de la convocatoria.
Mensajes contradictorios y desmentido oficial
La alerta comenzó a circular a través de audios, videos y mensajes atribuidos a Naín Andrés Pérez Toncel, alias "Nain" o "Bendito Menor", uno de los mandos visibles de esta estructura armada. En estos contenidos se advertía sobre restricciones a la movilidad durante 72 horas y posibles consecuencias para quienes desacataran las indicaciones.
Sin embargo, en un comunicado posterior, el Estado Mayor Conjunto de las ACSN aseguró que no podía verificar la autenticidad del video donde aparecía "El Menor" y que no mantenían comunicación con él. "No habrá paros armados ni mucho menos se verá alterado el orden público en las zonas donde tenemos presencia", afirmaron categóricamente en el documento.
Efectos inmediatos en la población civil
Pese al desmentido oficial, el impacto en el territorio fue inmediato y contundente. En un contexto donde la presencia del grupo es ampliamente conocida, los mensajes intimidatorios generaron una respuesta de autocensura y protección entre la población.
Luis Salazar, comerciante de Riohacha, relató a Noticias Caracol las graves consecuencias: "Hubo afectaciones de diversas maneras, tanto psicológicas como económicas porque estamos perdiendo plata, no tenemos cómo pagar a los empleados, el recibo de la luz y aparte el arriendo del negocio. Nuestro negocio depende del día a día".
La situación se caracterizó por:
- Cierre masivo de establecimientos comerciales en Riohacha
- Reducción drástica de la movilidad vehicular y peatonal
- Operación limitada del transporte público en varias zonas
- Confinamiento voluntario de comunidades enteras
- Interrupción de la vida cotidiana durante tres días completos
Alertas institucionales y pronunciamientos internacionales
La Defensoría del Pueblo advirtió oportunamente sobre la consolidación de amenazas de paro armado por 72 horas en La Guajira y urgió a las autoridades a adoptar medidas de protección para la población civil. La entidad señaló específicamente la circulación de mensajes intimidatorios y el riesgo de afectaciones directas a comunidades y comerciantes.
"Solicitamos al Gobierno nacional abordar este asunto en el espacio socio jurídico que se adelanta con 'Los Pachencas' -como también se conoce a ese grupo armado- e implementar acciones que permitan fortalecer compromisos", manifestó la Defensoría.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos también se pronunció, alertando que la situación "pone en riesgo los derechos humanos de la población" y llamando a garantizar la protección de las comunidades frente a posibles hechos de violencia.
Retorno progresivo a la normalidad y testimonios de afectados
Solo después de cumplidos los tres días señalados en las amenazas comenzó un retorno gradual a las actividades normales. La reapertura de establecimientos y el aumento del flujo en las calles marcaron el cierre de un periodo traumático para la población guajira.
Yuliet Hernández, otra afectada por la paralización, expresó: "Estamos otra vez retomando porque pasaron tres días sin poder trabajar. Algunos no tenemos un sustento económico, somos trabajadores, no somos dueños, tenemos que pagar arriendo y se imaginará que tener las cosas cerradas no nos ayuda".
Contexto de diálogos y tensiones internas
Este episodio ocurre en medio de un proceso de acercamientos entre el Gobierno nacional y las ACSN que no ha mostrado avances significativos. La persistencia de acciones como esta, sumada a los mensajes contradictorios dentro del mismo grupo, refleja tensiones internas y la falta de consolidación de los espacios de diálogo.
Lo más preocupante es que estos eventos demuestran cómo, incluso sin un mandato visible en todos los niveles, las meras advertencias son suficientes para modificar comportamientos colectivos y paralizar regiones enteras. La Guajira vivió tres días donde la actividad económica y social se detuvo por completo, evidenciando el poder real de disrupción que mantienen estos grupos armados en el territorio nacional.



