El presidente Gustavo Petro confirmó que autorizó un bombardeo contra el Comando Central del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y aseguró que la operación se realizó bajo un acuerdo con el Gobierno interino de Venezuela. El mandatario explicó que la acción militar estuvo dirigida contra estructuras del ELN vinculadas, según su Gobierno, con economías ilícitas en la frontera.
Coordinación con Venezuela
Petro aseguró que el ataque, que dejó siete personas muertas, se enmarca en una coordinación con Venezuela. Este punto es relevante porque el grupo armado ha tenido presencia histórica en zonas de frontera, especialmente en corredores usados para movilidad, refugio y economías ilegales. El presidente ya había señalado que su última conversación telefónica con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, estuvo relacionada con "cómo golpear conjuntamente al ELN en la frontera".
Contexto político y operativo
La mención al acuerdo con Venezuela busca darle contexto político y operativo al bombardeo. En una frontera porosa como la colombo-venezolana, las operaciones contra estructuras armadas suelen depender de inteligencia, coordinación territorial y lectura diplomática de ambos gobiernos. El ELN, por su parte, ha mantenido una relación oscilante con el Gobierno Petro. Los diálogos de paz han tenido avances, suspensiones y choques públicos, especialmente después de episodios de violencia y secuestro que afectaron la confianza entre las partes.
Condiciones para el diálogo
El mensaje presidencial también introduce una condición de fondo para cualquier eventual negociación: el abandono de las economías ilícitas. Petro ha insistido en que no puede sostenerse una mesa de paz mientras una organización mantiene actividades armadas financiadas por rentas criminales. Esta postura marca distancia frente al inicio de la llamada política de paz total, cuando el Gobierno buscó abrir canales simultáneos con varias estructuras armadas. En el caso del ELN, la agenda quedó tensionada por ataques, secuestros y disputas territoriales.
El proceso con esa guerrilla se había deteriorado desde la crisis en el Catatumbo, donde el ELN fue señalado de acciones violentas que llevaron al Gobierno a suspender diálogos y desplegar capacidades militares en la zona. La confirmación del bombardeo muestra que la Casa de Nariño combina ahora dos mensajes: disposición a retomar contactos si hay condiciones verificables y uso de la fuerza cuando identifica estructuras armadas vinculadas con narcotráfico o control territorial.
Antecedentes de ataques
En febrero, se reportó un bombardeo del Gobierno Petro contra el ELN en el Catatumbo, entre Tibú y El Tarra, Norte de Santander, dirigido al Frente de Guerra Nororiental de esa guerrilla. La operación confirmada por Petro ocurre en un momento de alta tensión con el ELN. La guerrilla ha acusado al Gobierno de incumplir compromisos de la mesa, mientras el Ejecutivo sostiene que las acciones armadas y economías ilegales bloquean cualquier avance real.
Respuesta del ELN
El Comando Central del ELN respondió recientemente a Petro y sostuvo que, según esa organización, fue el Gobierno quien incumplió acuerdos alcanzados en la mesa de conversaciones de paz. El choque discursivo se suma a un deterioro de confianza. Para el Gobierno, el ELN debe desmontar fuentes de financiación ilegal y liberar secuestrados. Para la guerrilla, las operaciones militares y declaraciones oficiales afectan el ambiente para una eventual reanudación.
El bombardeo también vuelve a poner sobre la mesa el uso de operaciones aéreas en el Gobierno Petro. Esa herramienta ha generado debates por sus resultados militares, el riesgo para población civil y la necesidad de aplicar estándares de derecho internacional humanitario. En esta ocasión, el Gobierno presentó la acción como una operación contra una estructura de mando del ELN. Sin embargo, los detalles operacionales, el lugar exacto, la identificación de los muertos y los efectos sobre la organización deberán ser precisados oficialmente.
Coordinación fronteriza
La coordinación con Venezuela añade otro elemento sensible. Colombia y Venezuela comparten una frontera extensa, con corredores donde operan guerrillas, disidencias, contrabando y narcotráfico. Cualquier acción conjunta exige equilibrio entre cooperación, soberanía y control territorial efectivo.



