La figura criminal que enciende la disputa diplomática entre Colombia y Ecuador
El nombre del narcotraficante José Adolfo Macías Villamar, conocido como alias 'Fito', ha vuelto a convertirse en el centro de una creciente tensión diplomática entre Colombia y Ecuador. El presidente colombiano Gustavo Petro anunció que interpondrá una denuncia penal contra su homólogo ecuatoriano Daniel Noboa, quien sugirió la existencia de supuestos vínculos indirectos entre Petro y el capo criminal.
La acusación que desató la crisis
En declaraciones a la revista Semana, Noboa aseguró que Petro mantuvo reuniones con integrantes de la Revolución Ciudadana, movimiento político asociado al correísmo, y que algunos de esos miembros tendrían conexiones con 'Fito'. Sin embargo, el mandatario ecuatoriano aclaró que no posee evidencia de un encuentro directo entre el jefe de Estado colombiano y el líder criminal.
La respuesta de Petro fue inmediata y contundente. A través de su cuenta en X, el presidente colombiano rechazó públicamente estas afirmaciones y confirmó que acudirá a la justicia por lo que considera una calumnia grave contra su persona y su gobierno.
¿Quién es realmente alias 'Fito'?
José Adolfo Macías Villamar, de 45 años, es el principal cabecilla de Los Choneros, considerada la organización criminal más antigua y de mayor alcance en Ecuador. Su trayectoria delictiva se remonta a su juventud, cuando fue capturado por primera vez a los 20 años por robo. En 2011, volvió a ser detenido por delitos relacionados con narcotráfico y delincuencia organizada, lo que lo llevó a la cárcel de máxima seguridad La Roca en Guayaquil.
Durante su encarcelamiento, 'Fito' consolidó un poder extraordinario dentro del sistema penitenciario. Un informe de 2022 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos documentó su dominio absoluto en el penal, que incluía celebraciones con música, pirotecnia e incluso la grabación de un videoclip de narcocorrido en su honor. Sorprendentemente, mientras cumplía condena por delitos graves, el capo criminal logró obtener un título como abogado.
Fuga, recaptura y extradición
La historia de 'Fito' dio un giro dramático en 2024 cuando logró fugarse de la cárcel en Guayaquil, permaneciendo prófugo durante aproximadamente un año y medio. Fue recapturado en junio de 2025 en una vivienda en Manta, su ciudad natal en la provincia de Manabí, donde había permanecido oculto sin alterar significativamente su apariencia física.
Este comportamiento, según versiones oficiales, reflejaría la confianza extrema que tenía en no ser detectado, a pesar de contar con una circular roja de Interpol y de las especulaciones sobre su posible huida hacia países como Colombia o Argentina. Actualmente, 'Fito' ha sido extraditado a Estados Unidos, donde la fiscalía de Nueva York lo acusa por tráfico de cocaína y de armas.
Operaciones binacionales y conexiones criminales
Semanas antes de su recaptura, en junio de 2025, una operación conjunta entre Colombia y Ecuador permitió la captura de cuatro presuntos integrantes de una red que conectaría a Los Choneros con la Segunda Marquetalia, una disidencia de las antiguas FARC. Entre los detenidos se encontraba un hombre identificado como Vinicio Antonio, señalado como cabecilla de la organización en Bogotá, junto a tres ciudadanos colombianos.
Esta operación evidenció los vínculos transnacionales de las organizaciones criminales y la complejidad del panorama de seguridad en la región. El gobierno de Ecuador había ofrecido una recompensa de un millón de dólares por información que llevara al paradero de 'Fito', reflejando la prioridad que representa esta figura para la estrategia de seguridad de Noboa.
El contexto de la 'guerra' contra el crimen organizado
La figura de 'Fito' es central en la estrategia de seguridad del gobierno de Daniel Noboa, quien ha declarado una "guerra" abierta contra el crimen organizado ante el aumento alarmante de la violencia en Ecuador. Este país se ha convertido en uno de los más golpeados por el narcotráfico en la región, con tasas de homicidio que han alcanzado niveles históricos.
La tensión diplomática generada por las declaraciones de Noboa sobre posibles vínculos con Petro ocurre en un momento particularmente delicado para la cooperación bilateral en materia de seguridad. La colaboración entre ambos países es considerada esencial para combatir eficazmente a las organizaciones criminales que operan en la frontera común.
La denuncia penal anunciada por Petro marca un punto de inflexión en las relaciones entre los dos mandatarios, quienes hasta ahora habían mantenido un diálogo relativamente fluido sobre temas de seguridad regional. El desenlace de este conflicto podría tener implicaciones significativas para la cooperación binacional en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en los próximos meses.



