La cacería del narcotraficante estadounidense en Colombia
La investigación que culminó con la captura del ciudadano estadounidense Joshua David Linney, conocido como alias El Grande, se desarrolló a través de un minucioso seguimiento de sus actividades en territorio colombiano. Las autoridades reconstruyeron sus desplazamientos desde la Sierra Nevada de Santa Marta hasta diferentes puntos del Caribe colombiano, revelando un patrón de movimientos que combinaba negocios legales con presuntas actividades ilícitas.
El negocio en Minca como fachada
En el corazón de la Sierra Nevada de Santa Marta, específicamente en Minca, Magdalena, Linney había establecido un negocio que, según las investigaciones, funcionaba como punto de contacto para coordinar rutas de salida de estupefacientes hacia el Caribe. Las autoridades realizaron verificaciones en establecimientos turísticos y locales frecuentados por viajeros en esta zona montañosa, donde el extranjero intentaba mantener un perfil discreto.
"Creemos que llegó a esa zona para ocultarse. Sin embargo, el rastreo a sus publicaciones y a su entorno permitió reconstruir sus desplazamientos", señaló una fuente vinculada a la investigación. Curiosamente, el hombre utilizaba sus redes sociales para promocionar productos elaborados con cannabis, lo que generó alertas adicionales entre los organismos de seguridad.
Los viajes reveladores a Barranquilla
La presencia de Linney en Minca llamó la atención por la frecuencia de sus traslados hacia Barranquilla. Estos viajes, según los reportes oficiales, respondían tanto a diligencias personales como a encuentros asociados con su presunta actividad ilícita. La verificación meticulosa de estos trayectos fue determinante para establecer los momentos en que abandonaba la zona rural y se desplazaba hacia la capital del Atlántico.
En uno de esos desplazamientos, las autoridades obtuvieron información crucial: Linney comparecería ante una notaría en Barranquilla para un trámite de divorcio. Este dato permitió activar un operativo conjunto entre la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación y la Oficina Federal de Investigación de los Estados Unidos (FBI).
La captura en vía pública
La ubicación exacta fue confirmada mediante fuentes humanas y labores de inteligencia desarrolladas en distintos puntos de Barranquilla. La captura se produjo en vía pública, en cumplimiento de la resolución expedida el 16 de octubre de 2025 por la Fiscalía General de la Nación, tras una solicitud formal del Gobierno estadounidense.
Joshua David Linney es requerido por la Corte Distrital para el Distrito Medio de Florida por cargos relacionados con tráfico de drogas ilícitas. Según el coronel Elver Vicente Alfonso Sanabria, director de Investigación Criminal e Interpol, el ciudadano extranjero presentaba antecedentes por reincidencia.
"En abril de 2024 había sido detenido en el aeropuerto Ernesto Cortissoz cuando intentaba transportar sustancias tipo anfetamínicas ocultas en su equipaje. Ese antecedente permitió establecer patrones de comportamiento y fortalecer las líneas de investigación que hoy derivan en su captura", indicó el oficial.
Patrones de comportamiento y coordinación internacional
Las autoridades sostienen que el negocio instalado en Minca funcionaba como un punto de contacto desde el cual se gestionaban envíos de estupefacientes hacia mercados internacionales. La combinación de actividades comerciales, desplazamientos frecuentes y contactos en la región Caribe fue analizada detalladamente durante el proceso de seguimiento.
Tras su detención, alias El Grande fue dejado a disposición de la Dirección de Asuntos Internacionales de la Fiscalía, mientras avanzan los trámites administrativos para su extradición. Este operativo se enmarca en las acciones coordinadas entre Colombia y Estados Unidos para la identificación y judicialización de personas señaladas de participar en redes de narcotráfico con alcance transnacional.
La investigación demostró cómo las redes sociales, los desplazamientos entre zonas rurales y urbanas, y los antecedentes previos pueden converger para desarticular operaciones criminales internacionales. El caso resalta la importancia de la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico y la capacidad de las autoridades colombianas para seguir complejos patrones de movilidad de sospechosos en territorio nacional.



