Expansión criminal mexicana en el Caribe colombiano
La presencia de estructuras criminales mexicanas en el Caribe colombiano ha activado nuevamente las alarmas de las autoridades nacionales. Investigaciones de inteligencia obtenidas por este medio confirman que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) está consolidando su influencia en el departamento del Atlántico mediante acuerdos estratégicos con organizaciones locales que funcionan como engranajes logísticos para la exportación de cocaína hacia Centroamérica, Estados Unidos y Europa.
Modelo de subcontratación criminal
Según reportes reservados, el modelo operativo no es novedoso: los carteles transnacionales han optado por subcontratar estructuras regionales para reducir riesgos, fragmentar responsabilidades y blindar sus operaciones frente a la acción judicial. En el caso específico del Atlántico, las pesquisas identifican a grupos como Los Costeños y facciones del Clan del Golfo, señalados de actuar como "brazos operativos" para garantizar el acopio, custodia y embarque de cargamentos ilícitos.
Las autoridades sostienen que este engranaje criminal incluye pagos en efectivo, envío de armamento y respaldo financiero sustancial. A cambio, las bandas locales garantizarían control territorial en zonas estratégicas, acceso a corredores costeros y capacidad de infiltración en puertos marítimos clave. La hipótesis central de los investigadores es que el Caribe colombiano se ha consolidado como plataforma de salida estratégica para grandes volúmenes de droga hacia mercados internacionales.
Presencia de emisarios extranjeros
Los informes de inteligencia describen un esquema de cooperación criminal donde emisarios mexicanos viajan regularmente a ciudades como Barranquilla y Puerto Colombia con misiones específicas: verificar la pureza de la cocaína, supervisar cargamentos directamente y auditar los movimientos financieros asociados a cada envío. La presencia de estos delegados garantizaría los estándares de calidad exigidos por compradores internacionales y control directo sobre la mercancía.
En enero de 2024, tres hombres conocidos con los alias de 'Diego', 'Javi' y 'Rafa Cole' fueron capturados en el Atlántico. Según las autoridades, estarían presuntamente vinculados con el CJNG y cumplirían funciones de enlace logístico. Aunque los procesos judiciales continúan su curso, este caso fue interpretado como evidencia contundente de una operación internacional con nodos activos en la región Caribe.
Estrategia de minimización de riesgos
La estrategia criminal, según investigadores consultados, busca minimizar la exposición de los jefes extranjeros. En lugar de instalar estructuras propias visibles, los carteles mexicanos operarían mediante alianzas con organizaciones que ya conocen el terreno, dominan rutas establecidas y mantienen redes de corrupción local consolidadas. Este enfoque les permite mantener un perfil bajo mientras expanden sus operaciones.
Alertas tempranas y preocupación institucional
La preocupación institucional no es reciente. En noviembre de 2025, la defensora del Pueblo, Iris Marín, reiteró que la Alerta Temprana 022 de 2023 ya advertía sobre la persistencia de actores criminales internacionales en el Atlántico. En ese documento se mencionaba no solo al CJNG, sino también al Cártel de Sinaloa, al denominado Cartel de los Balcanes y al Tren de Aragua.
La Defensoría subrayó que el departamento presenta un escenario complejo: coexistencia de estructuras locales con organizaciones de alcance transnacional. Este fenómeno, advierten expertos en seguridad, transforma radicalmente la dinámica del crimen organizado, pues introduce capital extranjero, nuevas rutas de tráfico y métodos más sofisticados para el transporte de estupefacientes.
Recomendaciones institucionales
Entre las recomendaciones institucionales figuran:
- Uso proporcional de la fuerza pública
- Mayor coordinación interagencial
- Fortalecimiento de la investigación penal integral
Radiografía oficial del narcotráfico en el Caribe
Fuentes de la Policía Nacional y de la Fiscalía General de la Nación han advertido en distintos balances anuales que el Caribe colombiano se mantiene como uno de los corredores estratégicos principales para la salida de cocaína hacia mercados internacionales. Los reportes oficiales señalan que el uso de puertos marítimos y embarcaciones rápidas continúa siendo una modalidad recurrente, combinada con esquemas de contaminación de contenedores legales.
De acuerdo con informes públicos de la Dirección Antinarcóticos, el fortalecimiento de controles portuarios ha incrementado las incautaciones en terminales del Caribe, particularmente en operaciones conjuntas con agencias internacionales. Las autoridades han reiterado que la presión en el Pacífico llevó a organizaciones criminales a diversificar rutas, trasladando parte de sus envíos hacia la región norte del país.
Cooperación internacional determinante
En este contexto, la cooperación con Estados Unidos y Europa ha sido fundamental. Operativos coordinados con la DEA y la Europol han permitido rastrear estructuras financieras complejas, interceptar cargamentos significativos y judicializar enlaces logísticos en territorio colombiano. Esta colaboración transnacional se ha convertido en herramienta esencial para combatir el crimen organizado internacional.
Caribe colombiano: corredor estratégico hacia mercados globales
Para las autoridades antidrogas, la ubicación geográfica del Atlántico lo convierte en punto neurálgico del narcotráfico internacional. Desde allí se facilitaría el envío de cocaína mediante lanchas rápidas que parten hacia Centroamérica y el Caribe insular, así como la contaminación de contenedores en terminales portuarias con destino a Estados Unidos y Europa.
El modus operandi combina envíos fragmentados y cargamentos de gran escala. Las investigaciones describen cómo las organizaciones mezclan droga en contenedores de exportación legal, una práctica conocida como "contaminación" que aprovecha la alta rotación comercial para disminuir la probabilidad de inspección exhaustiva.
Desafíos operativos y financieros
Analistas consultados señalan que el Caribe colombiano funciona como bisagra entre centros de producción en el interior del país y mercados internacionales. Esta condición geoestratégica ha convertido a la región en objetivo prioritario para carteles que buscan diversificar rutas ante mayores controles en el Pacífico.
Expertos en seguridad coinciden en que el desafío no es solo operativo, sino financiero: el rastreo del lavado de activos y de las redes de pago internacional es clave para desmantelar la estructura criminal completa. Las organizaciones utilizan empresas fachada, suplantación documental y corrupción de trabajadores portuarios para facilitar la salida de contenedores contaminados.
Conclusión: desafío de seguridad nacional
Mientras avanzan las investigaciones, el desafío para el Estado es doble: contener la expansión de redes internacionales y desmontar las estructuras locales que facilitan su operación. La convergencia entre crimen organizado nacional y carteles extranjeros no solo incrementa la capacidad logística de exportación de cocaína, sino que también eleva los niveles de violencia y disputa territorial en la región.
En este escenario complejo, el Atlántico aparece como un tablero donde confluyen intereses criminales globales. Las autoridades insisten en que el combate efectivo requiere:
- Cooperación internacional fortalecida
- Inteligencia financiera avanzada
- Acciones sostenidas en puertos y corredores costeros