La doble vida criminal de 'El Obispo' en los resguardos indígenas de Nariño
En una operación que revela la infiltración del crimen organizado en territorios protegidos, la Policía Nacional ejecutó una orden de captura con fines de extradición en uno de los resguardos indígenas más extensos del suroccidente colombiano. El objetivo era Adrián Nolberto Caicedo Villareal, conocido en el submundo del narcotráfico como 'El Obispo', un ciudadano de 50 años originario de Nariño que durante años posó como líder comunitario mientras dirigía una sofisticada red de tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.
La acusación internacional y la fachada indígena
Desde octubre de 2021, la Corte del Distrito de Texas mantiene una solicitud formal de extradición contra 'El Obispo' por los delitos de narcotráfico y concierto para delinquir. La investigación de EL TIEMPO documentó cómo este individuo y otros cinco acusados utilizaban su origen étnico y la protección de los resguardos indígenas para ejecutar operaciones criminales que se remontan al menos a 2016. La estrategia consistía en ocultar cargamentos de cocaína en estas zonas protegidas de Cauca y Nariño, evadiendo así los controles de la fuerza pública y utilizando lanchas rápidas para enviar la droga hacia México y Estados Unidos.
Lo más preocupante, según fuentes policiales, es que varios miembros de esta red criminal aprovechaban sistemáticamente su condición indígena como cortina de humo para sus actividades ilícitas. En el caso específico de 'El Obispo', su captura se produjo en el municipio de Cuaspud, corregimiento de Carlosama, donde supuestamente ejercía influencia dentro del resguardo indígena local.
Historial delictivo y fallo del sistema
Este no era el primer encuentro de 'El Obispo' con la justicia. En noviembre de 2023, miembros de la Dijín ya lo habían capturado, pero fue liberado bajo la argumentación de que la autoridad tradicional del resguardo indígena de Cuaspud Carlosama lo requería para pagar una sanción de 12 años y 5 meses por tráfico de drogas y concierto para delinquir. Según bases de datos del Inpec, el sujeto cumplía prisión domiciliaria bajo vigilancia de la cárcel de Ipiales, Nariño.
"Salió de la zona donde estaba pagando condena, del resguardo indígena, y en medio de los controles en Carlosama se encuentra que tiene antecedentes con fines de extradición", reveló una fuente de la Policía de Nariño a este diario. Las autoridades investigan actualmente si una propiedad a nombre de 'El Obispo' en Ipiales fue adquirida con recursos de origen ilícito.
La red transnacional y los vínculos con España
La estructura criminal a la que pertenecía 'El Obispo' operaba con alcance internacional. Entre sus integrantes se encontraba José Imbacuan Chung Ana, alias 'El Indio', quien coordinaba las conexiones criminales desde Ecuador y gestionaba la logística de salida de cocaína desde Colombia. También formaban parte de la red José Bayardo Rosero (alias Bayardo), Adriana Carmenza Cuastumal - Yama (alias La Mayor) y José Daniel Mendigaño Moreno (alias Tía), todos solicitados en extradición.
El cabecilla de la organización era José Edier Rativa Rodríguez, alias 'Chepe', capturado en Palmira, Valle del Cauca, en 2023. Este sujeto contaba con una circular roja de Interpol por narcotráfico y era requerido por la justicia española por distribuir cocaína en la región de Toledo. De hecho, en 2017 ya había sido detenido por autoridades españolas por tráfico de drogas. En el momento de su captura en Colombia, se descubrió que 'Chepe' manejaba negocios de préstamos y cobros 'gota a gota', además de poseer 20 vehículos valorados en más de 500 millones de pesos.
Proceso de extradición y traslado a Bogotá
Actualmente, 'El Obispo' será trasladado a Bogotá donde la Fiscalía General de la Nación iniciará el proceso formal de extradición solicitado por Estados Unidos. Este caso expone cómo grupos criminales han logrado infiltrarse en comunidades indígenas, utilizando su estatus protegido como escudo para actividades ilícitas que incluyen no solo el narcotráfico, sino también esquemas de microcrédito predatorios conocidos como 'gota a gota'.
La investigación sugiere que esta red operaba con impunidad durante años, aprovechando vacíos en la coordinación entre autoridades tradicionales indígenas y el sistema judicial colombiano. El hecho de que 'El Obispo' haya estado cumpliendo una condena dentro del resguardo antes de ser capturado para extradición plantea serias preguntas sobre los mecanismos de supervisión y la colaboración interinstitucional en la lucha contra el crimen organizado en territorios especiales.
