Narcotraficantes encuentran en las criptomonedas su nueva herramienta para lavar dinero
Las criptomonedas se han convertido en el instrumento preferido de narcotraficantes y delincuentes para blanquear capitales ilegales, según un revelador informe del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos difundido por Bloomberg. El documento detalla cómo organizaciones criminales están utilizando bitcoin y otras monedas digitales para mover y lavar dinero obtenido de actividades ilícitas.
Un ecosistema criminal en expansión
Las autoridades estadounidenses reportan que desde 2021 existe registro de casos que ejemplifican una dinámica donde se lava dinero en efectivo para recibirlo en activos criptográficos. Estas transacciones ocurren tanto en el espacio físico como en el digital, creando un complejo ecosistema criminal.
En territorio estadounidense, los centros de operación se han situado en áreas como Victory Park en las afueras de Boston y en estados como Kentucky. Mientras tanto, en el ciberespacio, páginas como Monero -diseñada específicamente para el anonimato- hacen que las transacciones sean casi imposibles de rastrear públicamente hasta las billeteras de usuarios individuales.
Otra plataforma mencionada es Tether on the Tron, una blockchain que ofrece tarifas de aproximadamente un dólar y permite a los usuarios dividir transferencias en cientos de pequeños fragmentos con supervisión mínima, facilitando así el ocultamiento de fondos ilícitos.
De operaciones pequeñas a redes internacionales
El alcance de estos esquemas es alarmantemente amplio. Incluye desde personas de bajo perfil que manejan montos medianos hasta delincuentes que trabajan para redes chinas y organizan la logística de recogida de grandes sumas de efectivo mediante camiones en múltiples ciudades.
Derek Maltz, ex administrador interino de la Administración de Control de Drogas de EE.UU., explica que estos procesos iniciaron hace aproximadamente una década, pero actualmente representan un ecosistema completo donde las plataformas de mensajería cifrada son esenciales. Cada vez son más complejos de desentrañar y judicializar, especialmente en un contexto donde la administración de Donald Trump ha fortalecido políticas criptográficas.
"Fue la tormenta perfecta: la pandemia y las monedas estables", declaró la agente especial Lili Infante, destacando cómo el cierre de espacios tradicionales para lavado de dinero -como restaurantes, bares y casinos- durante la pandemia aceleró la migración hacia métodos digitales.
Monedas estables: el 84% del volumen ilícito
Un dato particularmente preocupante revela que las monedas estables ahora representan el 84% de todo el volumen ilícito de transacciones criptográficas. Aunque Tether Holdings SA, compañía que emite la moneda estable Theter, asegura que es "posible rastrear meticulosamente cada transacción", la realidad muestra que estas herramientas se han vuelto predominantes en actividades criminales.
Los grupos criminales actualmente intercambian ganancias ilícitas por activos digitales, transfieren valor a través de fronteras internacionales y luego convierten esos activos en efectivo o depósitos bancarios. Los principales protagonistas de este esquema son narcotraficantes en México y ciudadanos chinos interesados en obtener dólares fuera de los canales oficiales.
Respuesta institucional y desafíos
El año pasado, el Departamento de Justicia decidió que los funcionarios deberían centrarse en casos vinculados a delitos prioritarios como el tráfico de drogas y el financiamiento de carteles. Sin embargo, como señaló Bloomberg, "la policía está librando una nueva guerra con armas viejas", enfrentándose a tecnologías que no comprenden completamente, redes que no pueden penetrar y marcos legales obsoletos.
El FBI también ha reportado que grupos criminales en China, Corea del Norte y Medio Oriente han estado experimentando con criptografía desde hace varios años, identificando un esquema clásico de lavado basado en comercio entre importadores y exportadores de efectivo ilegal que pagan con criptomonedas.
Expertos que migran al sector privado
Ante la magnitud del fenómeno, profesionales especializados han optado por trasladarse al sector privado. Christopher Urben, exagente especial asistente a cargo de la DEA, ahora se desempeña como director general de Nardello & Co., una firma de investigaciones privadas globales donde siente que puede aportar más efectivamente.
Otro caso notable es el de Lili Infante, quien dejó la DEA hace tres años para fundar CAT Labs, una compañía de software que busca criptomonedas y billeteras en dispositivos confiscados, ayudando a las autoridades a recuperar activos ilícitos con mayor eficiencia.
La ironía del momento actual es palpable: mientras la administración Trump prometió librar una guerra contra los carteles de la droga designándolos como organizaciones terroristas, simultáneamente fortaleció políticas que indirectamente benefician los métodos de financiación ilegal que estas mismas organizaciones están adoptando masivamente.



