Valle de Tenza: la región boyacense en el centro de la alerta presidencial sobre narcotráfico
Durante un consejo de ministros reciente, el presidente Gustavo Petro generó una alerta nacional al señalar específicamente al Valle de Tenza, en el departamento de Boyacá, como un territorio donde operaría la denominada 'Junta del Narcotráfico'. Según las declaraciones del mandatario, desde esta subregión se estaría orquestando un presunto plan para atentar contra el candidato presidencial Iván Cepeda, lo que ha puesto los reflectores sobre una zona históricamente vinculada a economías ilegales.
Control mafioso y ausencia estatal
"El Valle de Tenza tiene un controlante mafioso. Allá no hay Policía, allá no hay Ejército desde hace meses. He dado la instrucción de entrar", afirmó el presidente Petro durante su intervención. Estas declaraciones revelan una preocupante situación de pérdida de control estatal en una región que, según el mandatario, funciona como corredor estratégico para actividades ilícitas vinculadas al narcotráfico y la minería ilegal.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, precisó que en el Valle de Tenza no se han detectado cultivos de coca, pero confirmó la existencia de una cadena de transformación del alcaloide. "Allá no hay ningún cultivo de coca, pero sí llevan la pasta base de coca allá a hacer el procesamiento", explicó el funcionario, destacando la especialización criminal de la zona en la fase industrial del narcotráfico.
Laboratorios móviles y dificultades operacionales
Fuentes militares consultadas entregaron una explicación más detallada sobre la dinámica criminal en la región. Según estas versiones, en el Valle de Tenza no operarían estructuras armadas permanentes como el ELN, el 'Clan del Golfo' o disidencias, sino redes de delincuencia común especializadas en montar laboratorios móviles.
"Lo que sí se ve allá son los laboratorios armables y desarmables, que eso es un momentico que cogen, construyen, hacen el proceso y desarman todo eso", indicó una de las fuentes. Esta modalidad operativa permite a los criminales evadir la acción de las autoridades, dejando solo instalaciones abandonadas, estructuras desmontadas o insumos listos para ser reutilizados cuando las tropas llegan a los puntos de procesamiento.
La geografía de la región representa un desafío adicional para las operaciones de control. Los laboratorios se instalan frecuentemente en cañones de difícil acceso, donde el ingreso solo es posible tras largas caminatas o mediante pasos improvisados entre montañas. "Para llegar allá donde están los laboratorios, se tienen que mover hasta por guayas, de cerro a cerro", relató una fuente de inteligencia, ilustrando las complejidades operacionales que enfrentan las fuerzas del orden.
Rutas de salida y hallazgos recientes
De acuerdo con la información recopilada, las rutas de salida del narcótico procesado en el Valle de Tenza se dirigirían hacia el suroriente del país, conectando con zonas de Meta, Arauca y Casanare. Estas regiones ofrecerían mayores facilidades logísticas debido a su extensión territorial y menor densidad poblacional, facilitando el tráfico hacia mercados internacionales.
Uno de los hechos que habría disparado nuevas alertas fue el hallazgo, antes de Semana Santa, de un complejo cocalero en zona rural de Santa María. El 31 de marzo, tropas de la Primera Brigada de la Quinta División del Ejército, en coordinación con la Dirección Antinarcóticos, ubicaron y destruyeron un laboratorio para procesar clorhidrato de cocaína con capacidad estimada de dos toneladas mensuales.
En ese operativo fueron incautados 1.328 kilos de cocaína, además de gasolina, acetona, ácido sulfúrico y otros insumos químicos usados para la producción. También fueron destruidas seis construcciones rústicas y maquinaria empleada en el procesamiento del alcaloide. Las autoridades calcularon que esta operación afectó rentas criminales por más de 9.196 millones de pesos.
La sombra de la 'Junta del Narcotráfico'
Las fuentes consultadas indicaron que la expresión usada por el presidente sobre la presencia de la 'Junta del Narcotráfico' estaría relacionada con antiguos clanes dedicados al narcotráfico cuyos integrantes fueron capturados, extraditados o condenados en el exterior, pero que aún conservarían capacidad de coordinación sobre redes locales. "Desde otros países ejercen ese control todavía acá en este sector", señaló una fuente conocedora de la información de inteligencia.
Esta situación revela una preocupante continuidad en las estructuras criminales, donde líderes extraditados mantendrían influencia operativa a distancia, coordinando actividades ilícitas desde el exterior mientras sus redes locales ejecutan las operaciones en territorio colombiano. El Valle de Tenza aparece así no solo como un centro de procesamiento, sino como un nodo estratégico dentro de una estructura criminal transnacional que opera con sofisticación y adaptabilidad frente a las acciones estatales.



