Alcalde de El Carmen enfrenta oleada violenta del ELN con protección mínima
El municipio de El Carmen, catalogado como Bien de Interés Cultural Nacional y considerado una joya arquitectónica de El Catatumbo en Norte de Santander, enfrenta una situación de seguridad crítica sin precedentes en las últimas dos décadas. José Reinel Contreras Yaruro, alcalde de 35 años, arquitecto, casado y padre de dos hijos, vive momentos de angustia mientras intenta proteger a su comunidad con recursos limitados.
Seis atentados en lo que va de 2026
Desde enero de 2026, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha ejecutado seis graves atentados en este municipio estratégico, que sirve como puerta de entrada y salida del Catatumbo hacia el departamento del Cesar. La violencia escaló dramáticamente a partir del lunes 9 de febrero, cuando un francotirador impactó por la espalda al subintendente de la Policía Andrés Felipe de la Hoz, quien falleció mientras intentaba ser evacuado en helicóptero bajo fuego guerrillero.
El martes 10 de febrero, alrededor de las 10:00 a.m., guerrilleros uniformados irrumpieron en el casco urbano -algo que no ocurría desde hace más de 20 años- y atacaron la estación de policía. La balacera provocó pánico generalizado: la población se encerró en sus casas, los negocios cerraron y los niños fueron evacuados de las escuelas para evitar una tragedia mayor.
Medidas drásticas de protección
Ante la escalada de violencia, el alcalde Contreras Yaruro tomó decisiones urgentes:
- Toque de queda desde las 6:00 p.m. hasta las 6:00 a.m., vigente hasta el lunes 16 de febrero
- Ley seca durante el mismo período
- Suspensión de clases presenciales para aproximadamente 1.000 estudiantes
- Atención virtual en entidades municipales
- Restricción de circulación vehicular nocturna
"Estamos implementando medidas extraordinarias de seguridad, protección y autoprotección para la comunidad", explicó el mandatario local, quien reconoció el "miedo generalizado" que se vive en el municipio.
Protección insuficiente del alcalde
Pese a que los estudios de la Policía califican su riesgo como "extraordinario", José Reinel Contreras Yaruro cuenta con una protección mínima:
- Un chaleco antibalas
- Un escolta de la Unidad Nacional de Protección (UNP)
- Un escolta adicional de la Policía
- Un vehículo convencional (sin blindaje solicitado)
"La implementación de medidas de la UNP no nos cubre las recomendaciones completas de la Policía", lamentó el alcalde, quien añadió que "los mandatarios del Catatumbo merecemos la salvaguarda de la seguridad y de la vida integral, no solamente de nosotros sino de nuestras familias".
Impacto en la vida cotidiana
La violencia ha transformado completamente la dinámica del municipio:
- Educación interrumpida: Más de 1.000 estudiantes reciben clases virtuales desde sus hogares
- Actividad económica paralizada: Comercios cerrados y restricción de movilidad
- Vida religiosa afectada: Misas reprogramadas para finalizar antes del toque de queda
- Turismo bloqueado: El potencial turístico del municipio se ve severamente limitado
El alcalde destacó la paradoja de que El Carmen, siendo "uno de los municipios más bellos de Colombia", vea cerradas las puertas para explotar su potencial turístico debido a la violencia.
Llamado al diálogo y la paz
Contreras Yaruro hizo un llamado contundente: "En nombre de cada uno de los carmelitanos, del Catatumbo y de Colombia, exigimos que podamos contar con un poco de paz". El mandatario pidió la reactivación de los diálogos con el ELN, argumentando que "al fin y al cabo, cada una de las personas, el alcalde, el vecino, el amigo, el familiar, somos los únicos perjudicados de esta guerra".
Pese a la gravedad de la situación, el alcalde mantiene su presencia en el territorio: "Mi posición y mandato dado por la comunidad me obliga a estar presente, dar la cara, independientemente de cómo me sienta". Su compromiso contrasta con la precariedad de su protección y la complejidad de la crisis de seguridad que enfrenta este municipio nortesantandereano.



