Intrigas y anónimos desatan cacería interna en la Policía tras supuesto complot contra el presidente Petro
Un escándalo de proporciones considerables sacude los altos mandos de la Policía Nacional colombiana, donde oficiales de alto rango enfrentan señalamientos por participar en un presunto complot para sabotear al presidente Gustavo Petro. La situación, que ya ha costado la salida del servicio del brigadier general Edwin Urrego, se basa en informes de inteligencia sustentados en mensajes anónimos que han generado una verdadera cacería interna.
La denuncia presidencial que desató la tormenta
Todo comenzó el pasado 10 de febrero de 2026, cuando el presidente Petro denunció públicamente la existencia de un plan en su contra durante su visita al entonces presidente estadounidense Donald Trump. Según la versión presidencial, el complot incluía colocar un paquete de sustancias psicoactivas en el vehículo de la caravana presidencial, una acusación grave que inmediatamente puso en alerta a los organismos de seguridad del Estado.
Desde esa fecha, se han destapado una serie de intrigas y comunicaciones anónimas que apuntan directamente a oficiales de la institución policial. La investigación, desarrollada por la Unidad Investigativa de EL TIEMPO, revela que estos informes han sido utilizados para justificar destituciones inmediatas, generando un clima de incertidumbre y desconfianza dentro de la fuerza pública.
Las víctimas de los informes anónimos
El caso más emblemático hasta el momento es el del brigadier general Edwin Urrego, quien fue retirado del servicio activo basándose en estos reportes de inteligencia. Sin embargo, las fuentes consultadas indican que no sería el único afectado, ya que se maneja la posibilidad de que un coronel de la institución podría correr la misma suerte en los próximos días.
Lo que agrava sustancialmente la situación es que, según la investigación periodística, al menos una de las fuentes citadas en estos informes habría sido suplantada. Este hecho pone en entredicho la veracidad y procedencia de las acusaciones, levantando serias dudas sobre la metodología empleada para investigar a los oficiales señalados.
Interrogantes sobre el procedimiento
La pregunta central que emerge de este escándalo es: ¿por qué informes de inteligencia basados en anónimos han conducido a destituciones inmediatas de oficiales de alto rango? Expertos en seguridad y derechos humanos han expresado preocupación por lo que califican como una "cacería de brujas" al interior de la Policía Nacional, donde las garantías procesales y el derecho a la defensa parecen estar siendo vulnerados.
El caso expone las tensiones existentes entre el gobierno del presidente Petro y algunos sectores de la fuerza pública, así como las complejidades de las investigaciones internas cuando se basan en información de procedencia cuestionable. La situación ha generado un clima de incertidumbre institucional que podría afectar la operatividad y moral de la Policía Nacional en un momento particularmente sensible para la seguridad del país.
Mientras tanto, las investigaciones continúan su curso, pero las sombras sobre la transparencia del proceso y la protección de los derechos de los oficiales investigados persisten, dejando en evidencia las fragilidades del sistema de inteligencia y control interno de la institución policial colombiana.



